The Even family from Kibbutz Be'eri lost four of its members in the massacre perpetrated by Hamas terrorists at the kibbutz on October 7, 2023.
The father, Chen (45), the mother, Rinat (44), and two of their children Alon (16) and Ido (14) were murdered that day.
The two younger children, Tomer and Nir, survived after hiding and being rescued by neighbors.
May their memory be a blessing.
@GuntherEagleman I knew this was going to happen. As soon as democrats glamorized her. The erosion of Christian values and demonizing nuclear families was all perpetrated by the democrats.
They will pervert your children or worse.
En la víspera del aniversario del 7 de octubre y a tres años del inicio de la guerra, considero necesario volver a la pregunta más incómoda de todas:
¿Los últimos tres años —la destrucción sin precedentes, la devastación, la sangre y el fuego— cambiaron aunque fuera mínimamente la concepción política e ideológica dominante en Gaza?
Lamentablemente, NO.
Lo que fue arraigado profundamente en la conciencia durante décadas no será erradicado de un día para otro.
En la Franja operan más de 50 organizaciones y milicias armadas, que poseen más de un millón de armas ligeras para una población de dos millones de habitantes.
Más de 700.000 jóvenes crecieron bajo una única realidad, en la que los terroristas de Hamás eran, en la práctica, la única autoridad soberana, la referencia moral y la voz que determinaba qué era justo, qué estaba permitido, qué era bueno y quién era malo.
En una familia gazatí promedio hay unas siete personas. En vísperas del 7 de octubre, Hamás tenía unos 120.000 asalariados, de los cuales alrededor de 70.000 formaban parte de su estructura combatiente.
Muchos llevaban una doble vida: por la mañana, yihadistas en los túneles; por la noche, conductores de ambulancias o periodistas.
Junto a Hamás opera la Yihad Islámica Palestina (YIP), que no se preocupa por cuestiones de gobierno, educación, alcantarillado o infraestructura: su único objetivo inmediato es una yihad total y un Estado regido por la sharía, ahora. A su alrededor operan los Comités de Resistencia Popular —una especie de brazo de Hezbolá—, el Frente Popular, el Frente Democrático, las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, células vinculadas al Estado Islámico y las Brigadas Abu Ali Mustafa.
En una estructura semejante, ¿qué posibilidades tiene una persona promedio en Gaza de vivir sin que su hermano, cuñado, vecino, profesor o médico esté directamente vinculado a una organización terrorista? En la práctica, las posibilidades tienden a cero.
La radicalización religiosa es tan profunda y peligrosa que, a mi juicio, incluso la idea de una expulsión no constituye una respuesta realista.
El desplazamiento de decenas de miles de yihadistas hacia la península del Sinaí convertiría la región en un polvorín incontrolable, amenazaría existencialmente a Egipto y llevaría la frontera sur a un conflicto interminable.
La historia demuestra que ya lo intentamos en más de una ocasión: la expulsión de dirigentes de Hamás a Marj al-Zuhur y la expulsión de Yasser Arafat y sus hombres a Túnez terminaron regresando como un bumerán mucho más letal.
¿Significa esto que la única opción que queda es una ocupación militar total y prolongada?
Por ahora dejo la pregunta abierta —sobre las alternativas podremos profundizar en otras exposiciones—. El debate sobre Gaza debe convertirse en un debate serio, sobrio y profesional, y el primer paso es reconocer la realidad: estamos hablando de una sociedad que atravesó un proceso prolongado y total de nazificación.
Si a este panorama añadimos el uso extendido y adictivo de sustancias psicoactivas —en los días en que se afirmaba que había hambre, las anfetaminas como el captagón nunca escasearon en las calles—, un trastorno de estrés postraumático masivo y una ansiedad colectiva, podemos comprender la magnitud de la fractura y del desafío.
Dos conclusiones fundamentales deben guiarnos:
Una población aferrada a una ideología tan profundamente arraigada no cambiará su rumbo sin una derrota contundente y clara que no deje lugar a dudas.
Externalizar la educación y la atención social y civil a organizaciones internacionales como UNRWA demostró ser un fracaso rotundo que únicamente alimentó y profundizó el problema.
La cuestión es compleja y sangrienta, pero no se volverá más sencilla si continuamos cerrando los ojos. Ha llegado el momento de tocar la raíz del problema:
¿Cómo se desmantela la ideología totalitaria y asesina de una sociedad entera?
La pregunta de las preguntas que nació en la mañana del 7 de octubre y que, tres años después, sigue siendo tan aguda, inquietante y vigente como siempre.
🚨 I’M ENDING THE DEBATE ON GAZA CIVILIAN DEATHS...AFTER THIS, THERE IS NOTHING LEFT TO BE SAID
For three years, Israel has been accused of deliberately targeting civilians.
But the same people who said Gaza was overcrowded, that Hamas was embedded among civilians, and that civilians were trapped there never demanded those civilians be removed from the war zone.
Instead, civilian suffering was cynically turned into a weapon against Israel.
Three years after October 7, enough.
@SovNatSocParty@alcaryion Cry about it leftist. Ha ha ha you're useful idiots. Khamenei ☠ em all when they were no longer useful in 1979. You'll be like them. You morons are dumb as fck
@RobSchneider Wall off California and dump every Democrat in the nation off and let em have at it. Dump all the criminals and illegals there as well. Good times.