“No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento”
Milan Kundera.
Las personas de las que uno se rodea sí influyen en la salud mental. Pónganle el nombre que quieran: energías, aura, mercurio retrógrado o simplemente gente que quiere verte mal y gente que te desea lo mejor.
DAME TIEMPO ❤️🩹
(Por Fernando D'Sandi)
Dame tiempo.
No me apures el alma.
Que no se cura una herida nomás porque el sol salga otra vez.
Hay dolores que se quedan sentados a la orilla del pecho,
esperando que uno los mire sin miedo.
No me digas que ya pasó,
que la vida sigue,
que hay que ser fuerte.
Tú no sabes cómo pesa el aire
cuando ya no hay quien respire contigo.
Déjame quedarme un rato aquí,
viendo cómo el recuerdo se acomoda en mi sombra.
Dame tiempo, porque todavía me tiembla la fe.
Porque todavía me levanto esperando escuchar su voz,
y todavía le hablo al silencio
como si el silencio pudiera responderme.
No quiero que me enseñes a olvidar,
quiero aprender a vivir sin que duela tanto recordar.
No me pongas prisa,
ni me mires con lástima.
Cada lágrima que dejo caer
es un rezo que no se atreve a decir su nombre.
Y si me ves quieto,
no es que me haya rendido,
es que el alma también necesita reposo
cuando la vida se le va de las manos.
Dame tiempo para entender lo que pasó,
para no odiar al destino ni discutir con Dios.
Dame tiempo para que mis manos vuelvan a tener sentido,
para que mis pasos dejen de sonar tan solos.
No me digas que la muerte se lleva todo,
porque algo me quedó:
este amor que no se muere,
aunque ya no tenga cuerpo donde habitar.
Dame tiempo…
que no hay reloj que marque los segundos del alma.
Y si ves que no hablo, no insistas.
El que está dolido no necesita sermones,
necesita compañía.
A veces un silencio a tiempo
es más sagrado que mil palabras.
Dame tiempo,
porque la herida no se seca con consejos,
se seca con paciencia.
Y cuando ya no duela tanto,
te prometo que volveré a la vida,
sin prisa, sin ruido,
con la paz de quien aprendió a caminar
entre los fantasmas sin perder la esperanza.
Pero hoy no.
Hoy solo dame eso…
tiempo.
Tiempo para mirar mis pedazos
y reconocerme todavía humano,
todavía vivo,
todavía intentando entender
por qué duele tanto amar
cuando el amor se queda solo.