estoy tan acostumbrada a resolver todo sola, que cuando alguien me dice “te ayudo”, mi primer reflejo es decir “no te preocupes, no hace falta” y quizá sí hace falta
Me estoy convirtiendo en lo que tanto odiaba: una persona desinteresada, que no corre detrás de nadie. Si quieres hablar conmigo, habla, si no, me da igual.