Me pesa el corazón cuando no me siento querida de la forma que sé que merezco y me alejo porque la distancia salva, resguarda, no me gustan las dudas, ni la intermitencia, ni la fachada de una exclusividad inexistente. Me gusta que te decidas, me elijas y quieras quererme bien.
Si estoy teniendo una conversación difícil contigo, es porque te quiero en mi vida y quiero que te pongas las pilas para poder seguir teniéndote en ella. No te estoy atacando.