Me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.
Cuando escucho a alguien describirme de una forma tan bonita y amorosa, me hace cuestionarme si realmente me conozco. Gracias por mirarme así, incluso cuando me cuesta a mí hacerlo.
Hay una intimidad rara en no contarle a nadie lo que te está pasando; en tragarte las palabras antes de que se rompan al decirlas; en no buscar consuelo y arreglártelas con lo poco q te queda. Como si guardar lo que sientes fuera una forma de protegerte y no derrumbarte del todo.