Vamos a dejar esto de Albert Camus por aquí: «La libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Allí donde prolifere la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa».
La crueldad como política de Estado
Hay una saña particular del chavismo contra los pacientes de cáncer. Hoy, varios presos políticos en Venezuela agonizan en condiciones inhumanas, sin acceso a tratamiento ni revisión de medidas, porque así lo decide el poder. No es negligencia: es castigo.
El caso de Yenny Barrios, fallecida hace pocas horas, revela con claridad esa crueldad sistemática. Yenny fue detenida cuando ya era paciente oncológica. Durante su encarcelamiento, el Estado le negó atención médica básica. Su enfermedad avanzó sin el tratamiento necesario, como ha ocurrido con decenas de presos con padecimientos crónicos. Hoy se cuentan más de 150 casos documentados —y podrían ser muchos más— de personas encarceladas a sabiendas de su fragilidad física, utilizadas como ejemplo de lo que le ocurre a quien disiente.
Su hijo, Diego Sierralta Barrios, pidió su liberación por todos los medios posibles. En diciembre, Yenny fue finalmente excarcelada, pero un mes después las autoridades arrestaron a Diego de forma arbitraria. La familia quedó rota una vez más, en un ciclo perverso de represalias y sufrimiento prolongado.
Durante todo 2025, mientras varios lobbies nacionales e internacionales intentaban normalizar la dictadura y blanquear sus crímenes, Yenny agonizaba en su casa sin poder ser cuidada por su hijo, preso por exigir justicia.
Hoy ella ha muerto. Su hijo sigue encarcelado y pedimos que salga para despedirla.
Los presos políticos del régimen de Maduro y sus aliados no tienen acceso a defensa, ni jueces independientes, ni visitas familiares, ni atención médica. A muchos ni siquiera se les abre un proceso judicial. Son rehenes del poder, instrumentos de terror usados para infundir miedo en toda la sociedad y paralizarla.
En los años setenta, Simón Díaz grabó la canción Guillermina, una canción con letra recopilada por Aquiles Nazoa, que recoge el lamento de los presos políticos de la dictadura de Juan Vicente Gómez, ocurrida medio siglo antes. Una de sus estrofas dice:
> “Murió mi madre, yo estaba ausente.
Murió mi madre, yo estaba ausente.
Yo ausente estaba, yo no la vi.
Pero en su agonía de muerte,
alzó su mano y me bendijo a mí.”
Un siglo después de aquella dictadura, la historia se repite con nombres distintos pero con la misma tragedia: madres e hijos separados por barrotes, familias destruidas por la crueldad política.
Y mientras tanto, se intenta borrar la evidencia, distraer la mirada y rehabilitar al régimen responsable de tanto dolor.
La muerte de Yenny Barrios no es un hecho aislado. Es parte de un patrón, una estrategia de Estado que usa el sufrimiento humano como herramienta de control. Recordarla —y denunciarlo— es un deber frente a quienes pretenden que en Venezuela ya no pasa ni debe pasar nada.
Calma.
Esperemos por la información que dé el @ConVzlaComando
Y no confíen en lo que distribuyan cuentas de propaganda, no importa si son fotos, vídeos, audios o textos. Incluso sí es verdad, no es a ellos a quienes vamos a creerles.
Hay una situación alarmante con las liberaciones de niños y niñas presos políticos y es que a algunos les dijeron hace meses que si grababan videos autoincriminándose, tendrían beneficios procesales. Pero no pasó.
En su momento, pocos accedieron. Otros fueron sometidos a torturas y malos tratos para obtener esos videos a la fuerza.
Las madres lo denunciaron hace semanas. Los obligaron a decir frente a una cámara que habían recibido dinero para protestar, cuando en realidad muchos habían sido detenidos en sus casas o mientras caminaban por la calle durante la "pesca de arrastre" que hicieron los oficiales para cumplir las cuotas de detenciones impuestas desde el poder.
Ahora, durante esta semana de "revisión de medidas" para liberar a un grupo de los más de 2000 presos políticos, hay familiares que han recibido el mensaje de autoridades en los que indican lo contrario a lo prometido. Les dicen que como sus hijos confesaron los supuestos crímenes en esos videos autoincriminatarios, entonces no saldrían de prisión porque serían las "pruebas" que necesitan para mantener la narrativa oficial de que sí había jóvenes recibiendo pagos para manifestar. Algo que se sabe que es falso.
Acá es importante la acción de la sociedad venezolana, la comunidad internacional y los mecanismos de protección tanto diplomáticos como de derechos humanos para no ser parte de la puesta en escena. Es necesario que la ONU, Unicef, la CPI y otros entes sepan (porque lo saben) que los videos obtenidos bajo coerción y tortura no tienen ninguna validez y los detenidos han sido sometido a violaciones inaceptables para cualquier estándar del debido proceso:
· Detenciones arbitrarias
· Desapariciones forzadas
· Incomunicación
· Negación de defensa privada
· Imposición de defensores públicos que no los defienden
· Juicios telemáticos
· Imposición de cargos generales en casos de los que no son parte
· Vinculación de casos con otros detenidos a los que ni conocían ni se encontraban en el mismo lugar
· Falta de alimentos
· Falta de medicinas
· Falta de atención médica
· Falta de atención psicológica
· Falta de condiciones sanitarias
· Exposición a enfermedades como la tuberculosis (hay brotes en muchas cárceles)
· Riesgos de violencia sexual
· Censura en medios
· Extorsión económica contra sus familiares
y otros horrores.
Les han violado todos sus derechos. Así que tiene que haber un frente común que sostenga que las autoincriminaciones en este contexto no tienen validez procesal ni pueden ser usadas en contra de los detenidos. Las madres y lo presos se sienten estafados y engañados, porque lo que hicieron pensando que aliviaría su sufrimiento, podría condenarlos para insistir en la mentira de la propaganda oficial.
Esperemos que esta jugada se deseche y que igual estas personas sean liberadas.
Todos deben ser libres.
Tienes 11 años
te gusta Dragon Ball
y te acabas de enterar de que tu mamá
no estaba trabajando en Caracas.
Estaba en la cárcel.
Te dijeron tantas veces que te quería,
que le hacías mucha falta,
que estaba en algo importante
y que pronto volvería.
Todas esas veces fue verdad.
Tienes 11 años
y por primera vez hiciste una "visita familiar".
Costó mucho.
Te la habían mostrado en fotos,
de alguna forma sabías cómo era,
pero ya eran 6 años tras las rejas,
más de la mitad de tu vida.
Hace 6 años del abrazo
sin saber que no volvería.
Ya vas terminando la primaria.
La familia te ayudó con las tareas
mientras mamá estaba en un lugar sin nombre,
uno del que se habla poco
y que ni siquiera entiendes del todo.
En el cuaderno de espiral,
sabes marcar las líneas,
sabes definir las sombras acostando el lápiz,
y sabes darle a Gokú la libertad de volar
para vencer el mal y cumplir los deseos del mundo.
Tener una madre o un padre
en prisión política en Venezuela
es la historia no contada de muchos niños.
Que haya inocentes encerrados
es la pregunta más difícil en un país
donde encarcelan a quienes piensan diferente,
o a quien solo iba pasando,
como hace cien años,
como si mandara Gómez, pero con TikTok,
es la brutalidad de encerrar disidentes,
de encerrar a los que no estaban haciendo nada,
de desaparecer, golpear y encarcelar,
para que los demás tengan miedo.
Y mientras la violencia sirva de ejemplo
para callar a una sociedad que teme,
los niños se quedan sin sus madres o sus padres,
sin que les coloreen la vida
y no se sientan solos.
Son tantas preguntas en 6 años
que no alcanzará la vida para responder.
Son tantas caricias ausentes,
tantos años escolares,
tantas navidades y cumpleaños,
que todos se quedarán cortos en el futuro
cuando hablen de reparación.
Porque habrá futuro.
Porque en algún momento se abrirán las rejas
y veremos salir a cada inocente preso,
veremos salir a los que sobrevivan,
a los que son extrañados todos los días,
y a los no abrazados en mucho tiempo.
Mamá estaba lejos. Sí.
Encerrada. Sin justicia.
Sin la misma movilidad por lo golpes,
ni la misma sonrisa.
Sin el hermano que no llegó a nacer.
Pero mamá ama, sufre y espera,
como tantas. Como tantos.
Mamá sabe también que todavía queda felicidad en el mundo
porque estás tú
que has venido de visita
y te han cuidado bien.
Dibujamos héroes
porque son nuestros mitos,
porque extienden nuestras vidas
y refuerzan nuestros valores:
la libertad, la lucha,
la lealtad a los amigos y el bien.
Extrañamos
para no sentirnos extraños ni ajenos.
Para no divorciarnos de nuestras ausencias.
Preguntamos
porque no sabemos
y porque abunda el silencio estos días.
Tienes 11 años
sabes que reunir las esferas del dragón
sirve para pedir un deseo,
y eso puede parecer imposible,
pero tal vez ya se cumplió el primero.
Mamá te abrazó.
Ahora vamos a dibujar de nuevo,
porque faltan más.
Pasados a juicio siete menores de edad detenidos tras protestas
"...algunos perdieron piezas dentales. Otro tiene las tetillas quemadas, porque le pusieron electricidad".
https://t.co/4iYpbAxDI6
¿Por qué Venezuela pasó de tener 300 a 2000 presos políticos?
¿Por qué se acumularon decenas de menores encarcelados y cómo se multiplicaron los casos de tortura, censura y todos los patrones de persecución política?
Porque los países que acompañaban el Acuerdo de Barbados, y que promovieron una ruta electoral, no se esforzaron lo suficiente por tener medidas de seguimiento y cumplimiento de esos acuerdos.
La oposición participó y ganó. Ganó con mucha ventaja y a pesar de tener todo en contra. La gente se organizó e hizo la tarea, pero la comunidad internacional le debe al pueblo venezolano más compañía y más seriedad, con estándares de derechos humanos, para hacer valer la voluntad popular.
En ese sentido, hasta la ONU tiene mucho más por hacer y podría tener en el país una experiencia positiva, si cumpliera con su mandato de protección.
La contraparte que violó los acuerdos y trata de imponer una mentira a costa de muertos, presos, desaparecidos, exiliados y perseguidos, no debería salirse con la suya a la vista de todos los países que acordaron apoyar una transición en Venezuela basada en la participación y una ruta electoral. La impunidad es un pésimo mensaje para la región y contagiará a otros autoritarismos.
Así que esa deuda con los venezolanos sigue pendiente y la factura que se acumula es horrorosa, porque ni ayudan al cambio ni desean más migrantes ¿Entonces qué quieren?
Revisen quiénes han fallado en estos meses y no encontrarán allí a quienes vencieron en todos los estados y ciudades de Venezuela, a quienes se organizaron para tener pruebas de la victoria y a quienes siguen resistiendo dentro y fuera del país para que haya democracia.
Los Acuerdos de Barbados pasaron de ser una ruta consensuada a una carta de pendientes en la que muchos países deben hacer más, por el bien de todos. Por su propio bien.
“Todo lo que escribo es un mensaje de agradecimiento a mi abuelo y a todas las personas cuidadoras de libros y de palabras, en sus manos está el futuro que seremos”, Irene Vallejo (@irenevalmore), filóloga y escritora.
Si con la @CatedraPop decía que podíamos empaquetar contenidos complejos en formato de cultura pop, ver a Amal y George Clooney hacer una gala para hablar de derechos humanos es simplemente admirable.
Es como compartir el foco y la plataforma para poner temas duros en agenda.
John Stewart lo llamó "los Oscar de la valentía".
Ahí en el vídeo aparece Nadia Murad @NadiaMuradBasee, premio Nobel de la Paz, activista iraquí y sobreviviente de ISIS; Memory Banda @thememorybanda, quien lleva adelante la lucha en Malawi por acabar con los matrimonios infantiles y los "campos de educación" de niñas para que sean esposas desde los 9 años de edad; las Mujeres del Sol @women_ofthesun y las Mujeres que Luchan por la Paz @WomenWagePeace, dos organizaciones de Palestina e Israel que trabajan juntas: y la grande y extraordinaria Dolores Huerta @DoloresHuerta, heroína de los derechos civiles en Estados Unidos, defensora de migrantes y campesinos, creadora de la consigna "Sí se puede" y maestra de vida que aún puede armar una huelga en plena sala de premiaciones a sus 94 años de edad.
Nos presentaron artistas como John Oliver, John Krasinski y Emily Blunt, Meryl Streep, Cate Blanchett, John Stewart, además de Melinda Gates y la ex primera dama de USA, Michelle Obama @MichelleObama.
Acá hay unas fotos:
Paro solo unos minutos para decirte que todos estos años de lucha nos han dado nuevos amigos, nuevos niveles de confianza y mejores formas de tejernos como sociedad.
El miedo no ha ganado.
Mientras tanto: en el poder solo crece la desconfianza, la persecución y la sospecha.
Venezuela, literatura del cambio. Entrevista con Rodrigo Blanco Calderón
Muchísimas gracias a @WendyGuerraT por esta entrevista para @CNNEE , donde hablo de Venezuela, su literatura y el anhelo por un cambio. https://t.co/g65dipGKaS