Y hay noches
en las que me pregunto
si alguna vez fui ella
o si la soñé.
Tal vez no me rompí.
Tal vez ocurrió algo más triste.
Tal vez,
sin darme cuenta,
me perdí.
Me perdí
No fue de golpe.
Nadie escucha el sonido
de una persona
cuando empieza a desaparecer.
Primero dejé de bailar.
Luego las canciones
dejaron de encontrarme.
Los libros siguieron esperándome
sobre la misma mesa,
pero mis ojos
ya no sabían volver a casa.
Ojalá también pudiera
volver a encontrar
a la muchacha
que bailaba sola en su habitación,
que se sabía de memoria las canciones,
que leía hasta el amanecer
y encontraba universos
entre cuatro paredes.
Porque la extraño.
La extraño
como se extraña un lugar
que ya no existe.