Me juré que nunca llegaría a este punto. Luché contra esta idea, la enterré, la negué, la ridiculicé. Pero hoy, con el alma hecha trizas y la voz temblando, tengo que decirlo. Aunque me duela, aunque me cueste, lo voy a decir: Mbappé en la cancha de Olimpo no toca una pelota.