El amor después de los 25 es distinto.
Ya no buscas emociones intensas ni juegos; buscas estabilidad, amabilidad y metas en común. Las mariposas pasan a segundo plano, y lo que realmente importa es la paz, la seguridad emocional y alguien cuyo futuro encaje con el tuyo.
Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche pasaron mil noches de llanto.
El amor termina de formas muy silenciosas: un día ya no hay mensajes de buenos días, ya no hay preguntas de cómo estás, y poco a poco te das cuenta de que todo cambió.