Hubo silencio. La Orden le llegó y él obedeció, igual que siempre.
Su rodilla cayó sobre el suelo, y su frente bajó para mirar al suelo, sumiso para su dueña.
Estaba callado, pero no era un silencio por miedo. Su reina habia ordenado, él no iba a desobedecer su mando.
La piel de la nuca se le acabó erizando. Una sonrisa se le dibujó en la cara también, pero la cubrió con la mano y disimuló.
—Cu-Cuanta confianza ha reunido últimamente, mi reina. . . —pese a la sensación, habló— Tome mi cuerpo como desee. Siempre ha podido tomarlo cuando desee.
Ha dado un respingo que le hizo vibrar. Para cuando la vio, sonrió como si fuera un alivio que sus manos le hayan azotado.
—Pe-Pero mi reina. . . Le suplico que al menos avise.
Se está haciendo el que no le gustó.
@bookofruddrack Claramente ignorando demasiadas cosas.
—Pues me da pena reconocer que conozco bastante poco. . . Pero no dudo de que ha de haber algo interesante. . . ¿Tendrán libros con magia? Quizá algún amuleto. . .
@bookofruddrack Se ha dejado jalonear de la cara, como un cachorro con el que se podía jugar sin que proteste.
Otra vez caminando, sujetó la palma y mano de su dueña. El no tenía razón de hacerlo, pero no iba a negarle el deseo a ella de tomarlo.
—¿Sharn-Nah? Oh ¿El desierto? —preguntó +