Pensaría algo sobre el pasar de los años, pero ella era aún más....antigua. ¡Quizás deberían entrenar juntos!
Aunque eso lo iba a proponer otro día. Ahora siquiera podía seguir el hilo de la conversación porque estaba concentrada en mimarlo como si fuera un gato para poder ver
Aún así lo notaba cansado, no quería sumar peso. Figurativa y literalmente.
Sus ojos brillaron tanto como la primera vez que vió las flores y no podía evitar su necesidad de saber si podía hacer más de esta forma, así que allí estaba, acariciando su mejilla.
—¿Necesitas algo?
Aunque ella misma había empezado toda esa demostración de afecto, se derritió en sus manos como si no.
—Solamente me hace ilusión compartirlo contigo~.
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Le ha devuelto el besito a base de dejarle uno en la mejilla, acariciando la restante.
“Un año más cercano a la eternidad, ¿le hace ilusión, mi reina?~”
Cuando quería, Merlin podía no sólo hacer desaparecer sus preocupaciones sino que también hacía poesía.
Era una diosa con suerte.
...
También, con ese tipo de atenciones, acabó siendo una diosa casi tomatito. ¡Pero eso no le iba a ganar! Aún podía sonar digna.
O eso
¿Por qué deberían ponerse en lo peor? Nada los ha separado hasta ahora; imaginar malos augurios solo será el provocante de ellos. Deben amar el hoy, presumir del ayer y aguardar por el mañana.
...Wow, poesía.
Las hábiles en su nuca le hiceron suspirar, dígitos tanteando (+)
creía.
—Mmh...—Asintió antes de hablar, procurando que el mago tuviera espacio en su cuello.— Tus gestos siempre son bienvenidos...
Dijo en un tono suave, mas lo suficientemente alto para que él pudiera escucharla. Ambas manos buscaron acariciar su espalda, pero la diestra
adversas se ocuparon de ponerse en su nuca para asegurarse al menos un beso robado en caso de que quisiera hacerle otra broma.
—Así es. Por eso tienes que mostrarme tu agradecimiento, querido.
Aún teniendo toda la eternidad por delante, Ereshkigal temía que un día ya no pudiera verlo más.
Y no quería perderlo. Ni a él, ni a su cálido abrazo.
Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando el mago acortó distancia. Manos que antes se encargaron de castigar las mejillas
Oh, eso era una temática distinta. La cantidad de tiempo que pasaba con su queridísima reina era indiferente; siempre se sentiría como poco.
Cuánto adoraría un pobre vagabundo del paraíso detener el tiempo para estar con ella; incluso si tienen la eternidad por delante. Sus +