🚨ESCÁNDALO. Están comprando millones de libros físicos para alimentar a la IA. Y luego los trituran como si fuera basura. Lo hacen en silencio, en naves industriales, sin revuelo. Y hay algo más turbio. Atento.
Una empresa compra libros por millones. Una máquina les corta el lomo. Se traga las páginas y las escanea, una a una. Y lo que queda del libro va a la trituradora.
El papel desaparece.
El contenido queda guardado.
Dentro de los servidores.
¿Y qué libros buscan con más ganas?
Los viejos. Los anteriores a 2022.
Los escritos antes de que internet se llenara de textos hechos por la inteligencia artificial.
Quieren conocimiento humano puro.
Expresiones de humanos reales.
Sin contaminar.
Y para conseguirlo destruyen el original.
¿Lo más turbio?
El comprador NO da la cara.
Contrata a un intermediario.
Firma un acuerdo.
Nadie sabe qué empresa se llevó qué libros.
La orden es retirar la encuadernación, cortar las páginas, escanearlas y desechar los originales.
¿Quién está detrás?
Todos señalan a Anthropic.
La empresa detrás de Claude.
Responsable operativo más visible del proyecto: Tom Turvey. Pero es práctica de todo el sector.
¿Pero es ilegal? No. Un juez ya lo determinó.
Compras el libro, lo escaneas, lo destruyes...
y te quedas la copia digital... Todo legal.
Pero legal no significa bueno.
Ejemplares únicos que han existido cien años, que ahora serán triturados. Su contenido, bajo llave, dentro de las máquinas de IA que mañana decidirán qué información llega a tus ojos... y cuál no.
¿Te parece razonable?
7.500 disidentes ya estamos dentro.
Faltas tú= https://t.co/JtP6bmqi3T
PD: el "Manual del Disidente" te llega al correo en cuanto entras. No tienes que hacer nada más.
Cuando un menor saca un cuchillo, deja de ser un niño.
Un policía en Estados Unidos lo entendió al instante.
Vio al menor desemfundar el arma blanca en medio de una pelea. No calculó la edad. No pensó en titulares. No dudó. Priorizó la vida de los presentes, sacó su arma y solo bajó la guardia cuando el agresor soltó el cuchillo. Entonces lo arrestó.
Eso se llama hacer el trabajo.
Los menores que eligen actuar como delincuentes armados no merecen el escudo de la inocencia. La responsabilidad no se mide por el carnet de identidad: se mide por la acción. Quien amenaza con un cuchillo debe enfrentar las consecuencias como el delincuente que decide ser.