La mirada de Massimo parecía diseccionar cada gesto, cada contracción muscular del Ghoul de fuego, como si observarlo fuera un espectáculo curioso y ligeramente perturbador. Y lo era. Rara vez se veía a un Ghoul tan descontrolado,°°°
ㅤ
¿Mm? —— Se desvela poco a poco, se frota un ojo incorporándose. Al verle se asusta un poco, pensando que podría reñirle por estar ahí. —— Perdón, ya me marcho. —— Aguanta un bostezo e intenta ponerse en pie, tambaleándose.
ㅤ
Ordenó con voz baja, casi sedosa, mientras se secaba el cabello con una toalla blanca.
—— Tenemos algo que discutir.
Sobre el sofá descansaba su traje negro, impecable, con sutiles adornos en tonos vino que parecían beber la poca luz de la habitación. °°°