Parece que la cosa fue así: el Gobierno central no quería enviar ayuda a Valencia antes de que su Gobierno regional se humillara políticamente y reconociera su incapacidad; el Gobierno regional se negaba a reconocer su incapacidad antes de pedir ayuda.
Y mientras gente muriendo.
Desde hace un tiempo la única gente nueva que admito en mi vida es gente normal. Ni imbéciles con ganas de llamar la atención, ni gente con taritas mentales, ni hipócritas ni ningún tipo de basura humana. Y me va mucho mejor.
En los Premios Goya han dado un ejemplo de sostenibilidad ecofriendly y han optado por un menú exclusivo de vegetales, lombrices e insectos.
Eso sí, lo han disimulado con nombres tradicionales como jamón, paté, rabo de toro, pollo, lomo o morcilla.
Todo por el bien del planeta.
Tranquilo, ya te endurecerás a base de las hostias que da la vida. Porque eso sí que no va a cambiar jamás, a la vida se la suda tu fragilidad y los eslóganes baratos, tarde o temprano te va a golpear.
Sigue subiendo el precio de la comida, sigue subiendo la gasolina, sigue subiendo la luz, sigue subiendo el número de subnormales preocupados por gilipolleces en vez de preocuparse por lo que de verdad importa.
Y aún así, parte de culpa de lo que pasa la tenemos en Occidente. Nos hemos convertido en un estercolero de gente sin pelotas a la que ya nadie respeta. Y cuando te pierden el respeto pasa esto, que te atacan y te comen.