Aprendí a no meterme mucho por aquí cuando el Betis tiene un traspiés. Notaba que, al final, sin quererlo, yo también me intoxicaba con el ambiente absolutamente destructivo que se respira cuando eso ocurre. Entiendo y comparto el cabreo por dejar escapar un 0-2, de nuevo. Entiendo y comparto las críticas a la gestión de los cambios de ayer. Lo que jamás podré entender ni compartir es el insulto y el menosprecio a un entrenador que nos ha dado tantísimo. Hace un mes teníamos al Celta a 1 punto y a la Real y al Getafe a 4. Ahora tenemos al Celta a 4 y a la Real y al Getafe a 10. Quedan 9 puntos en juego, 6 de ellos en casa, para morir todos juntos por conseguir el objetivo. Cuenten conmigo para hacer toda la crítica constructiva que haga falta y más cuando todo acabe. Cuenten conmigo para apoyar cualquier decisión que signifique seguir creciendo. Pero ahora cuenten conmigo para aportar y crear las condiciones más favorables posibles para que mi equipo mantenga esa quinta plaza. Empezando por el partido de dentro de dos días. Nadie dijo que entrar en Champions fuese a ser fácil. Estamos a un paso. Lo vamos a conseguir.
Haberte reunido con tu familia, con tus amigos de toda la vida, con los que te quieren bien. Haber hecho planes diferentes, divertidos. Haber aprovechado el tiempo para recordar anécdotas, hacer deporte, navegar, conducir, comer bien, comer barato, dormir. En esencia, veranear.
Gafas de sol a las 21:30 de la noche, sudadera con capucha sin mangas, hijos con pelo afro y comiendo pipas Reyes.
No se puede tener más flow que la familia Bakambú.