La gente no se da cuenta de la bendición que es despertar con salud y poder mover su cuerpo libremente. Eso es algo que el dinero no puede comprar.
¡Gracias, Dios!
Creo que maduras muchísimo cuando te das cuenta de que a veces no hay que hacer nada al respecto y solo esperar a que el tiempo te dé la razón en vez de pelear por demostrar algo.
Nadie entiende lo doloroso que es recordar los últimos días de tu ser querido antes de morir. Literalmente eso se queda para siempre en la mente y el corazón de uno.