La gente siempre me pregunta "¿Oye, Milton de Jesús, por qué lo haces, por qué vuelves después de cada suspensión. Eres un adicto a Twitter?" Y yo no les respondo, jamás lo entenderían. Jamás entenderían que la camaradería con la razita de Twitter lo es todo.
Imagina subirte al camión, que te toque sentarte al lado de Estefanía Veloz y con su dulce voz te diga "este asiento es para mujeres, maldito cerdo machista".
Ufff
Imagínate vivir en este pinche cerro miado y pensar que siquiera puedes criticar cualquier cosa de otra persona. Cómo que tanto ruido de las antenas de alta tensión luego afecta a las putas hongkoneras vendeanos y adictas.