No eres tus pensamientos.
No eres lo que otros piensan de ti.
Eres lo que haces.
Céntrate en cambiar tus patrones de conducta y hacer las cosas que verdaderamente necesitas hacer.
No todo lo que se entiende merece un sitio en tu vida. Y no todo lo que se puede explicar debería ser aceptado. Hay conductas que, por mucho que tengan una causa, una historia detrás, una infancia difícil o un trauma sin resolver, siguen siendo incompatibles con tu bienestar.