#Viral 🇦🇷 Un usuario recopiló en 13 minutos las faltas, provocaciones y acciones antideportivas de Argentina durante la final del Mundial ante España. De futbol, eso sí, el video muestra bastante poco.
Este es, quizás, el vídeo más descarado de la Final de la Copa del Mundo. Todos vimos cómo Enzo Fernández casi mata a Pau Cubarsí, pero si te fijas, más abajo, un jugador de Argentina, Nicolás Tagliafico, ve la tremenda patada de su compañero y, sabiendo que la ha cagado, se le ocurre tirarse al suelo y fingir una lesión. Enzo recibe la tarjeta roja, pero Messi se acerca al árbitro señalando a su compañero argentino caído (a Tagliafico) diciendo que está lesionado. Afortunadamente no coló. Son delincuentes, no jugadores de fútbol.
Menudo pepino de letra que se han sacado estos chavales. Os la pongo en imagen para que os la aprendais. 🇪🇸
Compartid con un RT que esto tiene que ser tema nacional.
PD: Si alguien la puede hacer audio mas "profesional" que pase la pista.
Por lo que más disfruto de la permanencia de Osasuna es porque espero volver a vivir momentos como este en El Sardinero. Cine pre-2010 en el Sardinero.
- Viene la vaca y nos manda callar
- Gritos de Puta Vaca y Que sí, joder, qué puta Santander
- Nos enseña la rojigualda
CINE.
¿Os habéis dado cuenta de que actualmente ser abonado del RRC es prácticamente un privilegio al alcance de unos pocos? Cuánto hemos cambiado y qué lejos estamos de 2013 cuando éramos 2500-3000 en El Sardinero y te miraban raro si decías que eras racinguista y abonado.
En 1986, la Asociación Médica Estadounidense publicó un artículo titulado "La muerte física de Jesucristo". En él se detalla todo el proceso, desde el juicio de Jesús hasta su muerte en la cruz.
En Lucas 22, antes de que Jesús fuera arrestado, se describe que estaba muy angustiado y sudaba sangre. Aunque es poco común, se conoce como hematidrosis, una afección causada por altos niveles de estrés.
En aquella época, la crucifixión se consideraba la peor muerte para los peores criminales. Pero Jesús no solo sufrió esto. Fue azotado con tal severidad que le desgarró la carne. Lo golpearon tan brutalmente que le desgarraron el rostro y le arrancaron la barba.
Una corona de espinas de 5 a 7,5 centímetros de largo se clavó profundamente en su cuero cabelludo. El látigo de cuero con el que lo azotaron tenía pequeñas bolas de hierro y huesos afilados. Las bolas le causaron heridas internas, mientras que los huesos le desgarraron la carne.
Sus músculos esqueléticos, venas e intestinos quedaron expuestos, provocándole una gran pérdida de sangre. La mayoría de los hombres no sobreviven a este tipo de tortura.
Después de ser azotado severamente, Jesús fue obligado a cargar su cruz mientras la gente se burlaba de él y le escupía. La crucifixión era un proceso diseñado para infligir un dolor insoportable, provocando una muerte lenta y agonizante.
Clavos de hasta 20 centímetros de largo fueron clavados en las muñecas y los pies de Jesús. Los soldados romanos sabían que los tendones de las muñecas se desgarrarían y se romperían, obligando a Jesús a usar los músculos de su espalda para poder respirar.
¡Imaginen la lucha, el dolor, el valor...! ¡Jesús soportó esta realidad durante 3 horas! El Evangelio de Juan relata que, tras la muerte de Jesús, un soldado romano le traspasó el costado con una lanza, y de él brotó sangre y agua.
Los científicos explican que, debido a un choque hipovolémico, la taquicardia provoca la acumulación de líquido en la membrana que rodea los pulmones y el corazón.
Esta acumulación de líquido en la membrana que rodea el corazón se denomina derrame pericárdico, y en los pulmones, derrame pleural. Para el mundo, el cristianismo es una tontería. Creen que es para los débiles. Pero cuando uno se enfrenta a la realidad de la cruz, está claro que no es una imagen agradable. Es brutal y espantosa.
Este es el peso que Jesús cargó. El peso de los pecados del mundo, todo para que podamos vivir. La ira de Dios se satisface plenamente en Jesús. Esto es lo que se necesitó.
¡Arrepiéntete y cree! Jesús es «Dios entre nosotros» encarnado. Jesús es nuestro Salvador.
Jesús te ama tanto que sufrió este castigo espiritual y físico por tus pecados y los míos.
Jesús es el SEÑOR, Dios Todopoderoso, Padre Eterno.
Gracias, Jesús.
Torrente Presidente.
Crítica de las críticas.
Fui a ver Torrente Presidente y me reí con la risa que sale sola si la dejas libre. Te pilla y ya. Salí con la sensación de haber ido justo a lo que tocaba.
Luego me puse a leer las críticas y arrancó la función paralela.
Gente que entra a ver cine de diversión con intención notarial, a levantar acta de un delito cultural. Se sientan a examinar Torrente con la seriedad de un forense, dispuestos a practicarle una autopsia intelectual a algo que está vivo y pegando gritos.
Esperan que el personaje articule una tesis afinada sobre el colapso institucional, en mitad del desastre, aclarando la voz y citando a Schopenhauer. Y cuando ven que no ocurre, aunque sabían que no ocurriría, decepción clínica, el paciente negándose a colaborar en su propio diagnóstico.
Saben que una sátira admite lecturas, pero necesitan que esas lecturas les devuelvan un retrato favorecedor, con luz buena y ángulo noble. Si no hay espejo, levantan acta de defunción.
Sospechan de la risa fácil como si fuera risa de bajo nivel, como si reírse rebajara el coeficiente.
Que es burdo, han dicho.
La sátira no ha sido nunca porcelana fina. La finura está debajo, en la dosificación del golpetazo, en esa insistencia que machaca hasta que lo desagradable deja de doler y empieza a dar risa por acumulación. José Luis Torrente se exhibe, no se interpreta.
La incomodidad con lo popular me parece casi clínica. En cuanto algo hace reír a mucha gente, alarma. Demasiado accesible. Aparece el espectador superior, fiel a un cine remotísimo en versión original con subtítulos chungos (si no se entiende, mejor, así no hay riesgo de disfrutar por inadvertencia). Se entra, se resiste, se asiente con gravedad y se sale con la satisfacción de no haberse divertido pero de haberse elevado un poco sobre el resto de la especie. El mecanismo lo conozco de sobra, yo también sé ponerme estupenda a veces, lo que pasa es que a veces me dejo en paz.
Pretender que todo deba pasar por ese filtro para ser válido es un poco absurdo. El ocio tiene registros. A veces quieres pensar, a veces quieres desconectar y a veces quieres reírte de un impresentable que encadena barbaridades sin freno.
Y luego está la lectura literal, que es la más divertida. Gente que ve a Torrente y concluye que la película lo está defendiendo, que está haciendo pedagogía de su sordidez. Confunden exposición con propaganda y se quedan tan anchos. Pero vamos a ver..
Creo que lo que molesta no es la película sino que funcione tan bien. Que haya salas llenas de gente riéndose sin redactar una justificación después.
Eso descoloca a quien necesita que el gusto pase por un control de calidad permanente.
Y Torrente, con toda su cutrez afinada al milímetro, entra, pisa fuerte y se queda con alegría.
Palmira, mi señora madre, crítica suprema sin necesidad de columna, se rió hasta llorar y me iba sacudiendo el brazo a cada golpe, marcando el ritmo. Verla así, desbordada y sin filtros, fue un veredicto positivo sin apelación posible.
Perdón, pero este es el mejor vídeo musical de 2025 y ha sido emitido el último día.
Un plano secuencia maravilloso. Leiva cantando en homenaje a Robe. Dirección de Fernando León de Aranoa. Ese micrófono vacío.
❤️
No vas a ver un vídeo más de fútbol.
Minuto 96 en el estadio del Portsmouth. El Charlton marca y se desata la locura en la grada visitante.
Insultos a los locales, felicidad visitante, pero tienes que quedarte hasta el minuto 1:23 para saber el final.
Hay un cortometraje magnífico. Se titula “27 minutos” y en él se narra la historia de cómo estuvo sonando un claxon durante 27 minutos porque nadie del pueblo tuvo huevos a salir a socorrer a un joven matrimonio tiroteado por ETA dentro de su coche.
Merece la pena verlo.⤵️🎬
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