Soy un Líder de paz que cree en la Justicia Social, democracia y Solidaridad. Soy un ciudadano del mundo que vela por la preservación de nuestro medio ambiente.
Alex Bueno, considerado una de las voces más melódicas de la música dominicana y una de las figuras emblemáticas de los “años dorados del merengue”, falleció este 18 de junio en Nueva York a los 62 años, tras enfrentar durante ocho meses un tumor cerebral. La noticia fue confirmada por sus familiares a través de su cuenta oficial.
Conocido como “El Mayimbito”, apodo que ganó por su parecido artístico con Fernando Villalona, así como por su carisma y calidad interpretativa, dejó un legado musical plasmado en más de una veintena de producciones que abarcaron géneros como el merengue, la bachata, el bolero y la salsa.
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#CDN37 #RIPAlexBueno
Entonces la embajadora le preguntó: Si usted ha sido presidente en TRES ocasiones para que quiere volver por una CUARTA ocasión? #MacoRubio le dijo: Con usted NO ME REÚNO NO.
“Occidente abrió el sistema esperando transformar a China.
Pero China siguió siendo China y utilizó el sistema para transformarse a sí misma en potencia.”
Mi artículo de esta semana en Diario Libre:
*“Occidente frente a China… y frente a sí mismo”.*
Más que una simple disputa entre Washington y Beijing, quizás estamos entrando en una etapa donde la verdadera pregunta es otra:
¿Puede Occidente corregir sus propias debilidades internas sin fragmentar simultáneamente el sistema político, económico y cultural que sostuvo durante décadas su poder global?
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El debate sobre GoldQuest ya no es solamente minería.
También es confianza, legitimidad, licencia social y capacidad institucional para manejar conflictos públicos complejos sin destruir cohesión social ni improvisar bajo presión.
Comparto esta entrevista publicada hoy en @ElCaribeRD sobre uno de los grandes desafíos contemporáneos de República Dominicana.
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El jugador dominicano Geraldo Perdomo protagonizó un momento emotivo tras saludar amablemente y hasta con un abrazo al umpire principal Cory Blaser antes de su primer turno al bate.
Blaser, fue el mismo umpire que ponchó a Perdomo en las semifinales del pasado Clásico Mundial de Béisbol entre Dominicana y Estados Unidos. El gesto ha sido catalogado por los internautas como "mega profesional", al entender que lo personal no entra al estadio de béisbol.
#GeraldoPerdomo #Béisbol #NT5FindeSemana #NTelemicro5 #Objetivo5
No es un giro semántico.
Es un giro de poder.
EE. UU. está integrando economía y seguridad nacional.
¿Entiende la República Dominicana lo que implica que EE. UU. hable de “seguridad económica”?
La oportunidad es evidente.
El riesgo también.
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Mi papá murió hace 10 años… pero ayer me llegó un correo suyo.
Decía: “Ya vi que te vas a casar. Abre el archivo adjunto.”
No creo en fantasmas. Nunca he creído. Soy ingeniero. Me formé confiando en números, sistemas, causas y efectos, en cosas que se pueden explicar. Por eso nada —absolutamente nada— me preparó para ver el nombre de mi papá en mi bandeja de entrada… con fecha de hoy. Me quedé inmóvil mirando la pantalla. Sentí un nudo en la garganta y un frío raro en el pecho. No era miedo. Era ausencia.
Mi papá, David, murió cuando yo tenía 15 años. Cáncer de páncreas. De esos que no dan tregua ni tiempo para despedidas largas. Un día estaba… y al siguiente ya no. En sus últimos meses se encerraba mucho en su estudio con la computadora. Mi mamá decía: “Déjalo, está ordenando sus cosas”. Yo pensaba que estaba pagando cuentas, cerrando pendientes. No sabía que estaba luchando contra el reloj. Por mí.
El día que murió sentí que el mundo se apagó. Me quedé solo con mi mamá, siendo un adolescente lleno de rabia, sin saber afeitarme, sin saber hablarle a una mujer, sin saber cómo se vive sin un papá. Pensé que ahí terminaba todo. Pero no.
El primer correo llegó el día que cumplí 18. A las 12:01 a.m.
Asunto: “Ya eres legal.”
Casi tiro el celular. Lo abrí temblando, llorando. Era un audio suyo:
“Feliz cumpleaños, hijo. Hoy oficialmente ya eres un adulto… y vamos a tomarnos un buen vino juntos. Cuando naciste le dije a tu madre que compraría la mejor botella y la dejaría añejar 18 años. Hoy te toca. Te quiero, pero con cuidado, ¿eh? Que siempre te estoy vigilando.”
Su voz estaba ahí. Burlona. Amorosa. Inconfundible. Me mandó al garaje. Ahí estaba la botella que guardó el día que nací. Me senté en el piso y lloré como no lloré ni en su funeral. Ese día entendí su plan: correos programados para seguir siendo mi papá aunque ya no estuviera. Para no perderse mis momentos importantes.
Pero lo de ayer fue distinto.
Ayer le pedí matrimonio a Clara. No lo publiqué. No lo anuncié. Solo se lo conté a mi mamá y a dos amigos. Y aun así, hoy llegó otro correo.
Asunto: “Operación Boda.”
Sentí pánico. Pensé que alguien había hackeado su cuenta. Que estaban jugando conmigo. Abrí el mensaje con lágrimas cayendo sobre la pantalla. Había un archivo adjunto. Le di play.
Apareció él. Demacrado. Cansado. Enfermo. Pero sonriendo. Con esa sonrisa que siempre me calmaba. Sostenía su corbata azul, la de los días importantes.
“Hola, futuro novio”, dijo. “Hoy no puedo estar ahí para arreglarte… así que vamos a practicar.”
Durante diez minutos fue mi papá otra vez. Paciente. Amoroso.
“Pasa por la izquierda… no aprietes tanto… respira…”
Yo no estaba viendo un video. Lo estaba viviendo. Lloraba sin poder parar, doblado sobre la cama, tapándome la boca para no gritar.
Al final se acercó a la cámara. Sus ojos brillaban.
“Hijo… no importa con quién te cases, mientras se ría de tus chistes malos. Si se ríe, es ella. Sé bueno. El matrimonio no es 50/50… es 100/100 del que pueda darlo ese día. Yo estaré ahí. En primera fila. Aunque no me veas.”
Cuando el video terminó, me quedé en silencio. Lloré por el padre que perdí. Lloré por el hombre que me enseñó a ser. Lloré porque entendí que nunca me dejó solo.
Mi tío Jorge, desde Yucatán, tenía instrucciones de él para enviar borradores desde su correo en cada etapa importante de mi vida. Creo que hay uno para cuando tenga mi primer hijo. Mi primera casa. Mi primer auto.
Mi papá no estaba ordenando papeles.
Estaba dejándome un mapa para la vida.
La tecnología puede ser fría.
Pero el amor es capaz de atravesar el tiempo, la muerte y el silencio solo para decirte:
“Arréglate la corbata, hijo. Hoy es un gran día.”
Venezuela: cuando ganar tiempo empieza a exigir cambios reales.
Una reflexión sobre reacomodo del poder, umbral pre-transicional, oposición, presión externa y los riesgos de confundir transición con colapso.
La historia no premia la pureza. Premia la capacidad de gobernar cuando el orden anterior ha perdido legitimidad y el nuevo aún no existe.
https://t.co/Abv4y0uH0V
Groenlandia es un caso de estudio contemporáneo:
no anexión, no compra, no independencia plena,
sino negociación del vacío dentro de arquitecturas reales de poder.
Comparto mi análisis publicado hoy en Diario Libre:
https://t.co/l0QI1kvBKB
El Presidente Abinader no cree en cuentos. El funcionario q se equivoca está destituido. Si los Presidentes anteriores hubiesen hecho eso con sus funcionarios les aseguro que viviéramos en un país mejor. Antes duraban años en los cargos aún con ruidos y pruebas de malos manejos.
Cuando las reglas dejan de ordenar y los valores ya no disciplinan el poder, el mundo entra en una fase distinta. Les comparto mi artículo de esta:
“Un mundo sin árbitro: cuando el orden deja de ordenar”
📄 Diario Libre
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@HazimNoelia Es desde preocuparnos si están utilizando drones de guerra. Debemos que equiparnos muy por encima, con equipos militares y armas antiaérea, drones de guerra y más.
No fue por petróleo. Fue por algo mucho más estratégico
Carolina Restrepo Cañavera
El 3 de enero de 2026, EE.UU ejecutó la mayor operación militar en América Latina desde Panamá en 1989.
Como era de esperarse, la narrativa pública se centró en el petróleo y el narcotráfico. Pero esa explicación, tan familiar como conveniente, no resiste el más mínimo análisis estratégico.
La verdad es más incómoda, más compleja… y mucho más peligrosa.
Conviene comenzar por un punto clave: este tipo de decisiones no las toma la Casa Blanca, sino el Pentágono. El Pentágono decide, el presidente firma.
Cuando el aparato militar concluye que una amenaza ha cruzado el umbral de riesgo tolerable, la decisión está tomada. El presidente no dirige: simplemente autoriza. Luego sale a justificar públicamente lo que ya se determinó puertas adentro.
Trump habló de petróleo porque el petróleo vende. Pero la operación no fue por petróleo.
Lo que detonó la intervención no fue el crudo, sino la convergencia operativa de los tres principales adversarios de EE. UU. , China, Irán y Rusia, en un mismo territorio: Venezuela.
China había tomado control de la extracción de minerales estratégicos (tantalio, cobalto, tierras raras) directamente en las minas del Arco Minero del Orinoco. Estos minerales alimentan la cadena de producción de armas del propio Pentágono. La presencia china no era comercial: era operativa.
Irán había instalado fábricas de drones militares con capacidad ofensiva para alcanzar Florida desde el Caribe. No eran ventas de armas: era industria bélica permanente a 1.200 millas del territorio continental estadounidense.
Rusia había desplegado asesores militares, sistemas antiaéreos, radares y entrenamiento en inteligencia. Un ecosistema de guerra electrónica a la vuelta de la esquina de Miami.
Esto no fue casual. Fue una estrategia coordinada. Cada actor reforzaba la presencia del otro.
No era petróleo. Era control
Comparar esta operación con Irak 2003 es una trampa superficial. En Irak, el petróleo representaba control de flujos globales, mantenimiento del petrodólar y dominio geopolítico en Medio Oriente.
Venezuela no cumple ninguna de esas condiciones: su producción está colapsada, la infraestructura destruida, y su peso geográfico es marginal. Si la intervención fuera por petróleo, habría ocurrido en 2019, cuando Guaidó tenía respaldo internacional y PDVSA aún respiraba.
Pero esperaron. Hasta que la amenaza real se consolidó: control chino de minerales, fábricas iraníes de drones y militares rusos dirigiendo entrenamientos.
El umbral se rompió
El Pentágono cruzó su línea roja cuando entendió que los misiles que podrían amenazar su territorio se fabricaban con minerales extraídos bajo control chino, en Venezuela, con protección de inteligencia rusa. Eso no es soberanía. Es una plataforma hostil integrada a menos de 2.000 kilómetros del Comando Sur.
Por eso los ataques no tocaron pozos ni refinerías. Golpearon bases, telecomunicaciones, radares y el corazón del régimen. No querían controlar recursos. Querían desmantelar amenazas.
La verdadera guerra es por minerales
En abril de 2025, China restringió exportaciones de tierras raras en represalia por aranceles de EE UI. Con ello demostró que estaba dispuesta a usar la cadena de suministros como arma geopolítica.
Venezuela se volvió pieza clave. No por su petróleo. No por su gobierno. Por sus minerales.
El Pentágono no opera con discursos. Opera con mapas de riesgo. Y Venezuela, en 2026, era un punto de intersección entre recursos estratégicos, infraestructura militar adversaria y redes logísticas incontrolables.
Trump habló de petróleo porque esa narrativa es comprensible. Pero el Pentágono no planifica con base en discursos. Lo hace con base en amenazas.
Venezuela no fue intervenida por crudo. Fue intervenida por su rol en la nueva arquitectura del poder global: minerales, armas y presencia hostil combinada. El petróleo es la excusa. La geoestrategia, el verdadero guion.