Pensábamos que lo extraordinario era verlo jugar un Mundial a los 39 años.
Quizás lo extraordinario era hacerlo sabiendo que su viejo estaba enfermo, a miles de kilómetros de su familia, y sin usarlo jamás como excusa.
Messi es muchísimo más grande que Messi.
Lo idolatramos por lo que hace con una pelota. Lo admiramos por todo lo demás.