Uno nunca debe renunciar a los sueños, no importa lo duro que sea hacerlos realidad, recuerda que un sueño no es un sueño, si no trabajas para conseguirlo.
Dicen que hay una delgada línea entre la confianza y la sabiduría y que hay que saber controlarla, "eso me gustaría mucho, pero nunca he confiado en mi, me gustaría mucho saber que es eso, poder ser capaz de confiar".