No me gusta pelear. Pero cuando algo no me perece lo voy a decir y si eso me cuesta un trabajo, mi relación, o pleito, pues ni modo.
Por quedarnos callados ante lo que nos parece injusto es que luego las personas piensan que pueden hacer lo que quieran con uno. Y conmigo pues no.
mi silencio es mi límite, soy alguien que busca soluciones, que dialoga y se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías, y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión.
No hay pérdida de tiempo más grande que vivir tratando de cambiar a alguien que no ve ningún problema en lo que hace.
No importa si te hace daño, no importa cuántas veces se lo digas. Si cree que el problema siempre son los demás, jamás va a cambiar.