@ChinaNipona@LilianaELopez1 Creo que no estar en esa bandera se te olvida rápido dependiendo el trasfondo psicológico que impongan los padres. Pero quedarte solo en un recreo te marca toda la vida en cualquier aspecto.
@ChinaNipona@LilianaELopez1 Considero que es muy pequeña, que es una edad donde todo te marca y mas que ser buchona le enseñaría a disfrutar con mas liviandad la vida. Y no vivir para ganar reconocimiento. Me parece tristisimo. Abrazo y ojalá aporte algo
Hay parejas que fueron novios por 10 años, se casaron y se divorciaron al primer año. Extraños que se acostaron en la primera cita y hoy celebran su aniversario número 15. Hay quienes se casan a los 6 meses y siguen felizmente casados. Otros hacen todo "bien", siguen todas las reglas, esperan el tiempo adecuado, y aun así terminan siendo infelices. No existe una fórmula para esto, ¡Haz lo que te haga feliz!
Recomendación para navegar esta temporada de Piscis con Mercurio retrógrado:
No estamos aquí para huir. Piscis nos sumerge en lo profundo, y en este tránsito, la invitación es clara: atravesar la crisis con conciencia. No se trata de evadirla, sino de hacernos responsables de lo que nos duele, de lo que vuelve.
Si hay una situación que regresa, no es por casualidad. Viene para que la mires de frente, la asumas y cierres con seriedad lo que ya cumplió su propósito. No forces, no tapes, no escapes.
Recuerda que estamos en el punto medio del eclipse. Todo lo que se está moviendo ahora, tiene raíces más profundas. Y el próximo 3 de marzo, con el eclipse TOTAL de Luna, el cielo nos pide silencio. Prioriza el descanso. Atiéndete como nunca. Sucumbe bajo las aguas de Neptuno/Saturno sin miedo a perder el control. Vívelo.
Porque nada dura para siempre. Ni el dolor, ni la confusión, ni esta intensidad. Lo que estás sintiendo hoy es parte de una historia que comenzó hace tiempo y que ya está de salida.
Confía.
Todo el mundo anhela y sufre por no tener relaciones sólidas y de calidad pero no todo el mundo está dispuesto a afrontar lo que esto implica: conversaciones incómodas, cuidar aunque las ganas falten y seguir sosteniendo el vínculo cuando las circunstancias no lo facilitan. Cualquiera se abre a recibir amor, atención y afecto, pero pocas personas asumen el esfuerzo que conlleva devolver lo mismo
Hace un año, mi mejor amiga se alejó por completo. Siempre estaba “ocupada” o “cansada”. En ese momento me afectó la distancia, pero hoy entiendo la realidad.
Hoy tiene su propio negocio, casa nueva y una paz mental increíble. No estaba perdida, estaba construyendo. No era antisocial, estaba priorizando su futuro.
Si eres joven y te sientes culpable por decir "no" a las salidas para trabajar en tus metas, recuerda esto: A veces el aislamiento no es soledad, es alineación 🧏🏻♀️
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
En los registros, una de las preguntas que más se repite es ¿cuál es mi propósito en esta vida? Y quienes ya han recibido su lectura saben que casi nunca la respuesta es “viniste a ser arquitecta” o “viniste a ser ingeniera”. No. Es mucho más profundo… y a veces ridículamente simple. El propósito rara vez tiene que ver con títulos, metas o carreras. Tiene que ver con lo que el alma decidió experimentar esta vez: entender el amor humano, sanar una herida ancestral, recordar cómo se siente confiar, aprender a vincularte sin perderte, o reconocer la voz de tu intuición entre el ruido de la mente.
Nuestro propósito no es trabajar hasta el cansancio ni ser engranajes de un sistema que se alimenta del olvido. Vinimos a vivir, a sentir, a recordar quiénes somos cuando no estamos cumpliendo expectativas. El propósito está en cómo caminas la vida, no en lo que logras. Cuando dejas de buscar “qué tienes que hacer” y comienzas a observar “qué estás sintiendo”, todo cambia. El propósito no se busca, se recuerda. Y cuando lo recuerdas, la vida empieza a girar a tu favor.
En el velorio de mi abuela se me acerco una señora que no habia visto en mi vida, “disculpa vos sos brenda?” me dijo, al contestarle que si sonrio y me dijo “tu nombre era su contraseña del usuario del trabajo” fue un simple comentario, pienso en eso todos los dias