Por más grandes y difíciles que sean nuestras circunstancias, podemos estar seguros de que Dios es mucho más grande y poderoso. Él es el creador del universo y nos creó a nosotros. Dios conoce todo lo que acontece. Al enfocarnos en su grandeza no permitimos que nos abrumen
Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas!
(Isaías 40:26)
o de la batalla que nos acecha, pero sí nos concede la paz que necesitamos y nos da una nueva perspectiva. Nos recuerda que nuestra vida está en sus manos y en él tenemos salvación.
En ocasiones, olvidamos clamar a Dios en medio de nuestras dificultades. Nos dejamos cegar por las amenazas y los problemas que nos rodean. Sin embargo, siempre que clamamos a Dios, él nos escucha y pasa a la acción. Puede que no nos libre al instante de la enfermedad o de la
Pero yo clamaré a Dios, y el Señor me salvará. Mañana, tarde y noche clamo angustiado, y él me escucha. Aunque son muchos los que me combaten, él me rescata, me salva la vida en la batalla que se libra contra mí.
(Salmo 55:16-18)
En medio de las dificultades debemos usar el dominio propio que Dios nos da. Las emociones no deben reinar y guiar nuestras acciones. Podemos mantener la calma y serenidad porque confiamos en nuestro Padre y él nunca nos fallará.