El silencio mundial de los zurdos ante la catástrofe de Venezuela los retrata como los hipócritas que son.
Si el terremoto hubiera sido en Gaza, o si los policías fueran de Milei, estarían inundando las redes con vídeos de solidaridad y rabia infinita.
Pero están bien calladitos porque si no pueden politizar la tragedia a su favor se las pela.
Nunca se dejen psicopatear por estos abanderados del “humanismo” con moralidad selectiva.
Hacen concha la economía de todos los países, mandan a la gente a la pobreza, liberan violadores y asesinos, y después no saben por qué gana la derecha
Creer que "redistribuir la riqueza" acabará la pobreza, es como creer que promediar la nota del salón, acabará con la ignorancia del que no estudia. Esto solo es invento del socialismo.
Lo de poner a Luis Suárez ganando una Liga con el Atleti tras echarle como a un perro del Barça es la perfecta representación del nivel intelectual del culerdo promedio
La izquierda se vuelve misógina si la mujer es de derecha, clasista si el pobre es de derecha, homofóbica si el gay es de derecha, racista si el negro es de derecha y fascista con todo lo que no sea de izquierda. La intolerancia no tiene ideología; tiene fanatismo.
¿Quien los entiende?
Quiere que España pida perdón por algo que pasó hace 500 años, pero pide que perdonen a Raul Castro porque ya pasaron 30 años.
La locura izquierdista es digna de análisis clínico.
This is the perfect encapsulation of the modern left. Creating pointless work for low paid workers, all to make their cushy upper-middle class lives feel 1% more meaningful for ten minutes.
— Hay que votar por Aida.
—¿Qué propone?
—Es indígena.
—Sí, pero ¿qué propone?
—Representa a los pueblos ancestrales.
—Perfecto… ¿y las propuestas?
—Tenemos una deuda histórica.
—Ajá… sigo esperando las propuestas.
—Listo, confirmado: eres racista.
Nos encanta vivir en el subdesarrollo. Hemos tenido la oportunidad para cambiar lo q sea necesario en pos de construir un mejor país pero noooo, prevalece el complejo y el romanticismo, cobijados bajo la falsa idea de q lo público podrá resolver lo q nunca ha resuelto.
En El Salvador solo les importó los DDHH cuando Bukele decidió poner fin al crimen.
En Argentina solo les importó la inflación y la pobreza cuando llegó Milei a acabar con ella.
En Venezuela solo les importó el derecho internacional cuando capturaron a Maduro
El socialismo es un cáncer y una enfermedad del alma.
este tipo siendo mas lento que un volkswagen del 64 y con toda la hinchada en contra fue el unico que salio a jugar el partido, ojala le vaya bien en brasil y escape de todos estos hptas
Es sumamente descriptivo lo que dice una parte importante de la izquierda cada vez que pierde elecciones. Descriptivo porque deja en evidencia que, en el fondo, no le importan ni la democracia, ni la libertad, ni la “voz del pueblo”, y mucho menos la alternancia en el poder. Para ellos, la ciudadanía es esencialmente incapaz: por eso debe ser gobernada sí o sí (por ellos, solo por ellos). Y cuando el resultado electoral no les es favorable, la explicación nunca es política, sino moral: el pueblo se volvió fascista, ignorante o salvaje.
Es la misma lógica que aplican cuando evitan condenar los crímenes de lesa humanidad cometidos por dictaduras y tiranías de izquierda. Las torturas y asesinatos del pasado son condenables porque los perpetró “la derecha”, como Jorge Rafael Videla o Augusto Pinochet; los del presente, en cambio, son relativizados o justificados porque los cometen Nicolás Maduro, Daniel Ortega o Miguel Díaz-Canel. El criterio no es ético ni jurídico, sino ideológico.
Por eso hoy afirman abiertamente que está mal lo que hizo Gabriel Boric —es decir, respetar las instituciones y el resultado electoral— y sostienen que la “solución” es lo que hizo la narcotiranía chavista: robarse las elecciones. Lo primero es calificado de “tibio”; lo segundo, de “revolución”. Ese es el marco mental desde el cual piensan.
Se trata de sujetos peligrosos y profundamente antidemocráticos, que se perciben a sí mismos como faros morales cuando, en realidad, son bárbaros contemporáneos: disfrazan su ignorancia, su autoritarismo y sus complejos con retórica sofisticada y prosa cuidada.
Hay que enfrentarlos. Sin medias tintas. Y hay que impedir que logren su aspiración última: un estalinismo normalizado y generalizado, presentado como virtud moral.