Lo de Ferro es realmente fabuloso. Es un equipo extraordinario, atravesando un momento fenomenal desde antes de los Playoffs pasados. Parecen tocados por una varita mágica, hasta las jugadas que les salen mal, les terminan saliendo bien. Un equipo sin estrellas, que confía en sus armas colectivas, pero que también, principalmente, tiene confianza en sí mismo. Cada uno juega al 💯 de sus posibilidades y sabe que el que esta a su lado hará lo mismo. Se entregan, pero también juegan con decisión y desparpajo, sin importar si el rival es campeón, candidato o pelea el descenso.
Hoy Gimnasia lo doblegó en el segundo cuarto y el equipo de Fernández salió al segundo tiempo con el hambre que lo caracteriza. Lo dejó en poco más de 25 y le metió casi 50, moviendo la pelota, eligiendo los ataques y con esos destellos como en la semi pasada ante Boca, en la que parecía que les salían todas.
Hoy Vasirani era Oberto, Gallegos era Prigioni y Bettiga era el Chapu. Mañana serán otros los que se asemejen a los mejores, porque así de solidario es Ferrocarril Oeste.
Chapeau!