En algún momento de la vida conoces a alguien que te incita a la verdad. A lo intrínseco. A la honestidad sin vueltas. Como si después de conocerlos ya no hubiera tiempo para perder, porque la verdadera pérdida de tiempo sería no ser genuino frente a quien saca lo mejor de vos.
Si de algo sirve la nostalgia es para garantizar que, si tuvimos la capacidad de vivir cosas maravillosas en el pasado, tenemos la capacidad de vivir cosas maravillosas en el presente.
El exceso de prudencia ahoga porque es también exceso de estructura y le da mucho lugar al pensamiento intrusivo. Gran parte de la emoción habita en la adrenalina. Como cuando María Lezo escribe: caminando siempre por la orilla uno no se ahoga, pero nunca nada. Nada. Nunca.
Hay una sensación que no siento hace tres millones de años pero que me parece una de las más maravillosas del mundo: la primera vez que entrelazas la mano con la persona que te gusta
Las amigas que me quedan son las que entendieron cuando no podía, no quería, no tenía ánimo; las que no me sacaron cosas en cara, las que no se pusieron a hablar de mi, las que no tienen actitudes raras y cuyo amor es 100% incondicional. No necesito más.
Os voy a hablar de uno de mis elementos favoritos del @metro_madrid.
No son los trenes ni las estaciones. Se trata de algo que está tan presente que apenas lo vemos, pero que es un diseño magnífico: la señalización.
Y os voy a contar por qué este cartel es una genialidad: