Hoy volví a llorar, lloré porque ya no puedo, porque todo duele, porque todo pesa, porque no se dónde irme, porque no sé cómo empezar, porque no sé cómo parar, hoy volví a llorar porque me ganó el miedo
Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.