JAJAJAJA, Dios mío, es la escena de Ratatouille en la que Linguini tiene que darle un discurso motivacional a los del restaurante y les termina destruyendo el espíritu.
Nací en 1999. No me tocaron los disparos. No crecí con miedo a una bomba. No entendía por qué mis papás querían saber siempre dónde estaba.
Hoy ya lo entiendo.
Entiendo lo que es sentir cómo tiembla el alma al ver -así sea por una pantalla- que vivo en las historias de mis abuelos, en el país en que pensar distinto se paga con sangre.
A Miguel lo atravesó una bala hoy. Pero empezaron a dispararle hace rato.
Como a tantos.
Llevaba meses secuestrado por sicarios digitales, por fanáticos que confunden el odio con la justicia y la amenaza con el debate.
Lo quisieron silenciar con insultos. Y hoy, alguien, convencido de que el enemigo es quien piensa diferente, apretó un gatillo.
Esta es la Colombia que nos prometieron distinta. La de los que hablaban de amor, pero sembraron odio.
A Miguel lo atacaron los mismos que convirtieron la diferencia en trinchera.
Y hoy, como generación, no podemos hacernos los que no entendemos. Porque ahora sí nos tocó.
Qué emoción encontrarnos en las calles!!
Luchamos tanto por este momento, llegó y ahora tenemos que disfrutarlo.
Recorrimos las afueras de algunos centros de Caricuao, El Paraíso y seguimos… 💪🏻