Señor, estoy cansado. No lo niego ni lo oculto. He cargado más de lo que podía, he intentado ser fuerte cuando solo debía rendirme a Ti. Hoy dejo caer mis brazos para que seas Tú quien me levante. No quiero sostenerlo todo, quiero que Tú me sostengas. Reposo en Tu abrazo. Apago mis pensamientos para oír el latido de Tu fidelidad. Quita de mí el falso deber de tenerlo todo resuelto. Tú no me llamaste a ser omnipotente, me llamaste a confiar. Recuerda a mi alma que aún cuando duerma, Tú estás obrando. Hazme humilde para descansar, valiente para pausar y sabio para soltar. Tú no desprecias a quien viene quebrado, Tú sanas con ternura. Aquí estoy, rindiéndome otra vez. Amén. Inquebrantable soy en tu nombre.
Dios nuestro, bendice nuestros planes, permite que con amor, inteligencia y firmeza podamos realizarnos. Danos tu sabiduría para no desfallecer ante las dificultades y saber actuar correctamente.
Les quisiera ver la cara ahora que saben que:
• Francia va al trabajo en 🚁
• Verónica tiene un séquito de 1000 millones
• Hijo de Petro acusado de graves delitos
• El país más inseguro que hace muchos años
• Gasolina cara
• Impuestos de alimentos
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De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por nosotros. Romanos 8,26