No convirtamos el café en un espacio elitista ni hostil.
El sentido de pertenencia va mucho más allá: no es encajar porque “es cool” o porque todos lo hacen. ¿Por qué terminamos cayendo en estas dinámicas tan vacías y desgastantes?
El mundo del café se está volviendo cada vez más tóxico. Personas pretenciosas opinando —muchas veces con crueldad— sobre los lugares que están de moda. Y lo más triste: gente con emprendimientos del mismo giro haciendo exactamente lo mismo.