Llegar a esa hermosa etapa de la vida donde a las 10 de la noche estás en tu cama, agradeciendo profundamente no estar en la calle, gastando plata que no quieres gastar, con gente que ni te cae tan bien.
Muchas veces no quiero que llegue el domingo, porque los domingos tienen esa forma silenciosa de recordarte todo lo que duele… lo que no fue, lo que perdiste, lo que aún pesa.