Existen personas en esta vida que no aprecian nada y esa es su condena. Tienen gente buena cerca de ellos, pero los tratan como si fueran reemplazables o desechables.
Y cuando por fin despiertan, ya no queda nadie esperando a su lado, porque hasta la paciencia más noble se cansa.
Este año perdí muchos vínculos pero, por fin aprendí a establecer límites y a dejar de recibir cosas a medias. Por fin soy coherente con mis principios y mi valor.
Entendí que perder duele, pero permitir que te decepcionen todo el tiempo duele más.
y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.
El glow up más infravalorado es la inteligencia emocional. Cuando dejas de reaccionar a todo, dejas de buscar validación y empiezas a proteger tu paz. Toda tu vida cambia.