Hay una isla que es el resto de un continente hundido, donde una guerra entre ratas y lechuzas duró cien años y donde un bicho gigante se escondió una vez y reapareció 80 años después.
Ah, y viven 30 minutos en el futuro.
Esta es la historia de la isla de Lord Howe:
Lord Howe está a unos 800 kilómetros al este de Sídney, y en los mapas y las fotos aparece con sus playas, sus montañas cubiertas de niebla, sus aguas transparentes y sus deportes acuáticos, es decir, con todo el aparato iconográfico que permite decir que esa isla es como cualquier otra isla y seguir con nuestras vidas.
Como cualquier otra isla.
Como cualquier otra isla LOS COJONES.
Para empezar, Lord Howe es uno de los escasos pedazos emergidos de Zealandia, y Zealandia es el séptimo continente —en serio—, una enorme extensión de corteza continental que se hundió casi entera bajo el Pacífico dejando fuera apenas Nueva Zelanda y algunos fragmentos desperdigados, restos de un naufragio ocurrido a una escala temporal en la que los naufragios duran millones de años y los cadáveres se convierten en archipiélagos. Lord Howe es uno de esos cadáveres.
Y con esto ya habría una buena historia, pero entonces llegaron los británicos.
La isla permaneció deshabitada hasta 1788, cuando desembarcaron allí unos marineros y descubrieron un ecosistema lleno de especies que no existían en ningún otro lugar. Entre ellas había una palmera pequeña y elegante llamada kentia que pronto se convirtió en objeto de deseo de las casas ricas de Europa y América, porque el capitalismo puede tardar siglos en encontrar una isla pero tarda cinco minutos en encontrar algo que vender. Así que empezó el negocio.
Kentias cultivadas, kentias empaquetadas, kentias embarcadas hacia Londres, París, Nueva York, una pequeña cinta transportadora de clorofila cruzando los océanos hasta que en 1918 uno de aquellos barcos llegó a la isla con algo que nadie había encargado: ratas. Cientos de ratas.
Las ratas se encontraron con un ecosistema sin depredadores naturales y empezaron a hacer lo que mejor se les da hacer, a saber, depredar ellas. Se comieron huevos, aves, semillas, plantas y, entre otras criaturas, un animal extraordinario llamado Dryococelus australis, conocido indistintamente como langosta terrestre, salchicha terrestre o insecto palo de Lord Howe, y que era, más o menos, como una cucaracha blindada del tamaño de una mano humana. Y que solo vivía en Lord Howe. Y que las ratas se lo comieron hasta extinguirlo.
Esto de las extinción del bicho no importó demasiado a la gente de la época, básicamente porque las ratas estaban cometiendo un crimen bastante más grave: se comían las kentias y las kentias daban dinero. Y entonces sí.
Entonces hubo escopetas, venenos, recompensas, hombres recorriendo la isla con cadáveres de roedores y después, porque transportar cadáveres de roedores resultó administrativamente incómodo, cajas de cerillas llenas de colas que podían cambiarse por dinero, una economía monetaria basada —durante un breve y glorioso periodo— en culos de rata, hasta que alguien decidió que las escopetas no bastaban y llegaron las lechuzas, importadas para patrullar el cielo nocturno de Lord Howe, una fuerza aérea silenciosa lanzada contra un ejército que vivía entre la selva.
La guerra duró décadas. Los hombres disparaban, las lechuzas cazaban, las ratas seguían siendo ratas y las kentias seguían produciendo dinero, hasta que, en 2018, se lanzó una campaña masiva de venenos que consiguió acabar con ellas. Cien años después de que llegaran.
Todo parecía haber acabado bien. Bueno, salvo para la salchicha terrestre, que llevaba ochenta años oficialmente extinta. Oficialmente.
Porque frente a Lord Howe se levanta la Pirámide de Ball, un pincho volcánico de más de 500 metros clavado en mitad del océano, uno de esos sitios que la geología parece haber construido específicamente para decir NO SUBAS AQUÍ. Naturalmente, unos científicos subieron y, en 2001, debajo de un único matorral aferrado a la roca, encontraron una colonia diminuta de insectos palo de Lord Howe. Vivos.
El animal sin alas que había desaparecido ochenta años antes estaba viviendo en una roca vertical situada a kilómetros de su isla original y nadie sabe muy bien cómo demonios llegó hasta allí. Hoy se reproduce en cautividad y es, técnicamente, el gran superviviente de la Guerra de los Cien Años de Lord Howe.
(Ah, sí, lo de los treinta minutos en el futuro. Todavía queda por contar eso).
Resulta que Lord Howe usa un huso horario de media hora: UTC+10:30. Es decir, que cuando en Sídney son las 15:00, en Lord Howe son las 15:30, lo cual ya es una (otra) rareza, pero es que, durante el horario de verano, no adelantan una hora, sino solo media. Es decir, que en verano pasan a UTC+11 y se sincronizan con Sídney.
Un continente hundido. Una isla que sobrevivió. Un insecto que sobrevivió a su propia extinción. Una guerra de cien años entre ratas, hombres y lechuzas. Y un reloj que solo acepta las horas enteras durante medio año, aunque yo creo que, a estas alturas, a los 300 habitantes de Lord Howe lo de llegar treinta minutos antes al futuro debe de parecerles lo menos extraño de todo.
The theatrical box office is on track to set a new record this year. And only 17 days into August, it has already surpassed every August from the past decade.
Audiences are showing up like never before. The movie business isn’t dying, it’s thriving.
Netflix is giving its Spanish-language Oscar hopeful “La Bola Negra” the longest theatrical release (47 days) in the streamer’s history.
The queer epic was originally slated to open in theaters Nov. 6 ahead of a Dec. 4 streaming bow. The film will now arrive in theaters Oct. 16 and land on Netflix Dec. 2, a 47-day exclusive window and the widest theatrical commitment the company has given one of its titles to date.
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The domestic box office is reaching its highest overall weekend total of all time.
The $355 million+ domestic opening of “Spider-Man: Brand New Day” — a possible all-time record — and the $51 million third weekend of “The Odyssey” pushed total grosses across all releases over $434 million.
That surpasses the $402 million overall total recorded in April 2019, which was propelled by the opening of “Avengers: Endgame."
Read more: https://t.co/kHRKLgDFVq
I'm looking forward to the stage of "Odyssey" popularity where it starts to extend to other writers and books — Mary Renault, for example. House of Names by Colm Tóibín. The Penelopiad by Margaret Atwood. Maybe even Ulysses will suddenly become the IG book of the moment!
We need more lavish, big-screen entertainments, made with care. But we still have a right to ask for more than THE ODYSSEY delivers. https://t.co/H5JG5D1cv8
Tenemos una noticia que daros. Una noticia con MUCHO cine.
Filmin y @ElasticaFilms unen fuerzas en una alianza pionera en el audiovisual español para acercar el mejor cine a los espectadores. Un paso más en nuestra apuesta por las salas y una forma de garantizar que nuestros suscriptores puedan disfrutar en Filmin de algunas de las películas más esperadas de los próximos meses tras su paso por cines.
La capital de Eritrea fue diseñada por arquitectos italianos en los años 30.
Es la mayor concentración del mundo de arquitectura futurista y Art Déco, congelada en el tiempo.
Y sí, Asmara está reconocida oficialmente por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Durante la ocupación colonial italiana, el dictador Benito Mussolini quiso transformar la pequeña ciudad en una metrópoli de vanguardia que sirviera como vitrina del fascismo en África.
Al estar lejos de las estrictas normativas urbanísticas de Europa, los arquitectos italianos utilizaron Asmara como un laboratorio experimental para plasmar las ideas más radicales de la época.
Especialmente entre 1935 y 1941, se levantaron miles de edificios con líneas aerodinámicas, ventanas de buey y formas geométricas audaces.
El Fiat Tagliero (1938), es la obra cumbre del futurismo arquitectónico.
Diseñada por Giuseppe Pettazzi, es una estación de servicio con la forma de un avión de pasajeros y espectaculares alas de hormigón voladizas que se sostienen sin pilares.
El Cinema Impero (1937), también es el máximo exponente del Art Déco en la ciudad.
Destaca por su imponente fachada vertical, sus motivos geométricos y los portones de cristal inspirados en circuitos eléctricos.
Bar Zilli y otros comercios también son edificios que simulan la forma de un aparato de radio antiguo, villas residenciales cubistas y hoteles con interiores idénticos a los de la década de 1930.
¿Pero por qué se congeló en el tiempo?
La ciudad sobrevivió intacta debido a décadas de aislamiento político y a un largo conflicto de independencia con Etiopía.
La falta de recursos económicos impidió el desarrollo inmobiliario moderno, protegiendo sin querer todo el casco histórico de la demolición y preservando el entorno urbano tal como lo dejaron los italianos en 1941.
Haters gonna hate.
Equipo, hay que estar listos para lidiar con los comentarios odiosos que “La bola negra” despertará sí o sí. Por eso os dejo aquí algunos gifs ideales para responderlos.
Guardad este post 🫶🏼 ¡De nada! #LaBolaNegra
The German director of exchange student drama I'll Be Gone in June discusses her personal experience, the vastness of New Mexico, working with non-professionals, the fragility of the American Dream, and more
From Cannes:
https://t.co/dXkJvFrh9q
🇫🇷👠❌ Kristen Stewart, qui avait dénoncé l’obligation de porter des talons, fait son retour à Cannes EN BASKETS.
Lors du Festival de Cannes 2026, Kristen Stewart a fait SENSATION en se présentant au photocall du film Full Phil de Quentin Dupieux avec une robe haute couture Chanel… mais en portant des baskets Nike vintage. Ce choix assumé n’était pas anodin : depuis plusieurs années, l’actrice dénonce le dress code strict du festival, qui IMPOSE AUX FEMMES de porter des talons hauts.
Ce geste s’inscrit dans une longue série d’actions militantes. En 2018, elle avait déjà retiré ses Louboutin sur le tapis rouge pour MONTER LES MARCHES pieds nus. Elle conteste régulièrement une règle qui impose aux femmes une contrainte physique (les talons) que les HOMMES NE SUBISSENT PAS avec leur smoking.
Son geste a une nouvelle fois relancé le débat sur les normes genrées au Festival de Cannes : une asymétrie vestimentaire qui IMPOSE AUX FEMMES des codes contraignants, parfois douloureux, tandis que les hommes bénéficient d’une tenue confortable.
(ELLE)