"Estoy condenado. Babi ha sido hecha aposta para mí, es todo lo que no logro entender, elimina cualquier razón, me quita la posibilidad de ser decidido, determinado, severo, quizá de estar enfadado".
''Cuando luego la vi en un coche con otro, también comprendí que la rabia, la fuerza, no podían hacer nada. La violencia no me la iba a devolver. Y esa noche mi corazón murió de nuevo. Pero con ella encontré la felicidad y el amor se apoderó de mí''.
Y veo a Pollo levantar su Heineken y entrechocarla con la mía y luego disolverse en el viento, del mismo modo que mi recuerdo, como la vida que se me lo llevó.
Ya sé que no es justo. Ya sé que me estoy equivocando. Ya sé que no debería, pero no soy capaz de hacer otra cosa, no lo resisto, basta... Quiero ser feliz.
Me sonríe y me da un beso en los labios. Suave. Caliente. Amorosa. Nuestra historia... Mucho más que veinte euros. Me parece que al final me ha robado de verdad.
Pollo atraviesa mis pensamientos con su moto, me observa divertido, como si estuviera al tanto de mi vida, de todo lo que ha ocurrido y ocurrirá. Y parece reírse y sacude la cabeza como diciendo: “Pero ¿de qué te ríes, si yo tampoco sé nada de lo que pasará?”.
Estoy condenado. Babi ha sido hecha aposta para mí, es todo lo que no logro entender, elimina cualquier razón, me quita la posibilidad de ser decidido, determinado, severo, quizá de estar enfadado.
Y ahora ya no tengo dudas. No tengo remordimientos, ya no tengo sombras, no tengo pecado, no tengo pasado. Sólo tengo unas ganas enormes de volver a empezar. Y de ser feliz. Contigo, Gin. Estoy seguro. Sí, es así. ¿Ves?, hasta lo he escrito: “Tengo ganas de ti”.
Porque contigo aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir adelante. Ahora tengo claro que la vida, en realidad, es una calle de sentido único.
Cuando luego la vi en un coche con otro, también comprendí que la rabia, la fuerza, no podían hacer nada. La violencia no me la iba a devolver. Y esa noche mi corazón murió de nuevo. Pero con ella encontré la felicidad y el amor se apoderó de mí.