La verdadera decadencia moral es creer que el dinero lo puede comprar todo. Sexo, cuerpos, bebés. La idea de que no hay nada vetado si se puede pagar por tenerlo refleja la pérdida de toda sensibilidad.
No existe el derecho a tener hijos, así como tampoco existe el derecho a tener sexo, ni el derecho a prostituirse. Todo eso se llama explotación sexual y reproductiva de las mujeres.