Nadie será capaz de entender plenamente las batallas internas que has tenido que soportar para sanar, para crecer, para llegar adónde estás hoy; siéntete una persona orgullosa por la forma en que has luchado para salvarte a ti y reparar tu propio corazón.
Después de hacer todo lo que puedes hacer, suelta.
Enfócate en el presente y relájate. Deja que las cosas pasen y se acomoden. Será lo que tenga que ser.
Magia es creer en ti tanto que no quede lugar para las dudas. Magia es despertarte cada día y salir con fuerza a enfrentar el mundo. Magia es fluir con la vida: dejar ir lo que se va y aceptar lo que llega. Magia es tener la valentía de elegirte siempre, y aún más cuando otros no lo hagan.
No, no fue suerte: es tu esfuerzo, tu disciplina, tu empuje y tu constancia. Son las ganas que le pones a todo lo que haces. Es la energía con la que siempre buscas arrancar cada uno de tus días. Sigue así, de pie, queriendo y pudiendo: miles de cosas buenas van a seguir llegando.