No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
Necesitar que haya un cuerpo en el cajón para que tenga sentido ir a despedir a quien amas es como necesitar evidencias de que existe dios para tener fe.