Lo que está ocurriendo con el tusi en Colombia dejó de ser un mito de pasillo para convertirse en una practica psicoactiva transversal y por lo tanto un asunto real de salud pública. Quienes habitamos la fiesta, investigamos sustancias y trabajamos en reducción de riesgos y daños desde hace más de una década sabemos que el tusi contemporáneo ya no corresponde a una sustancia definida, sino a un cóctel químico impredecible y altamente variable.
En los últimos años hemos identificado mezclas cada vez más complejas, incluyendo la presencia preliminar de xilacina —un potente sedante veterinario— en algunas muestras analizadas en contextos de fiesta. Esto ha encendido alertas por su posible relación con afectaciones vasculares severas. @dariosendoyaz@cuervoji@acciontecnica
Los hombres deberían empezar a entender que a las mujeres nos gustan así de atrevidos, carismáticos y que sean básicamente Hudson Williams https://t.co/fysYI8uTiC