Se dejó hace una semana
Y mírenla ya probando nueva polla enorme
Es lo que hacemos todas cuando ustedes nos engañan y nos enteramos
Lo peor ustedes ni en cuenta cuando otros nos cogen
Morbo en la oficina 🔥🔥😈😈
Alguna vez, platicando en la cama con mi esposo, le comenté entre risas y morbo que mi jefe me había pedido que vistiera con faldas más seguido para ir a la oficina. 🔥
Mi esposo, lejos de enojarse, se encendió por completo; me animó a hacerlo con la única condición de que, al regresar, le contara absolutamente todo con lujo de detalles.
Pero ese día... la situación se nos salió un poco de control.
Mi jefe me llamó a su oficina privada pidiéndome unos papeles importantes.
Llevaba una falda cortísima que me hacía sentir observada a cada paso.
Entré y, por los puros nervios de tenerlo cerca, tuve un descuido y tiré las hojas directo al suelo.
Eso dio el pie exacto para que mi jefe se volteara a verme, devorándome las piernas y las nalgas mientras yo intentaba reaccionar.
Con los papeles esparcidos y su mirada fija en mí, no me quedó más remedio que utilizar mis talentos para pedir disculpas.
El ambiente se puso pesadísimo, el aire quemaba y la tensión se cobró ahí mismo: terminé montada en él en su propio sillón, mordiéndome los labios mientras recibía unas nalgadas riquísimas que me ponían la piel roja y el pulso a mil.
Mientras él me dominaba, mi mente no paraba de trabajar; me dediqué a guardar cada detalle, cada sonido, el olor de su oficina y la fuerza de sus manos para llegar a casa a contale a mi esposo exactamente lo que había pasado.
Por supuesto, mi jefe y yo cogimos riquísimo en ese escritorio, pero lo mejor de todo fue el regalo que le llevé a mi marido: una esposa usada, empapada y lista para que él me reclamara por la noche. 🥵💦
Buenos días bbs 🔥🤤🙈
Aún están a tiempo de cogerme mañana en mi oficina y el domingo en el Amaterra así como en los videos jeje
Participen en la dinámica y me cogen bbs
Aprovechen que hoy hay promo, VIP normal en 100, VIP del trabajo en 100
Muchas mujeres casadas se están acostando con sus jefes en el trabajo.
Hoy una colega médica entró a mi consultorio, cerró la puerta con seguro y me soltó esta frase con una sonrisa cómplice.
Ambas somos divorciadas, independientes y dueñas absolutas de nuestros deseos, por lo que hablar de la tensión sexual en el hospital es uno de nuestros pasatiempos favoritos.
Coincidimos en que la rutina del matrimonio apaga a muchas, y el morbo del poder y la autoridad dentro de las oficinas termina siendo el detonante perfecto para buscar el placer prohibido.
Mientras tomábamos un café, le confesé que no es ningún secreto. Le contaba cómo en las guardias nocturnas, cuando los pasillos quedan en penumbra y los jefes de departamento se quedan trabajando hasta tarde con llave, el silencio del hospital se rompe.
Si caminas con cuidado, se alcanzan a escuchar esos gemidos ahogados de mujeres casadas que dejan atrás la decencia en el escritorio; el eco sordo de los cuerpos chocando contra las paredes, jadeos acelerados y la urgencia de un encuentro rápido pero sumamente ardiente antes de volver a casa.
Ese contraste entre el uniforme impecable del día y la perversión absoluta que se desata a oscuras en una oficina es una fantasía que se vive cada noche en los pisos más altos.
Hombres, una pregunta para los que fantasean con el poder... ¿Qué les genera más morbo: la idea de ser el jefe imponente que domina a una mujer casada en su propia oficina a altas horas de la noche, o el peligro de ser descubiertos en pleno pasillo?