Nunca hice una sola fiesta en la casa de Nariño, no hay una sola botella de alcohol en las oficinas públicas y solo me tomé una cerveza en una tienda de barrio para despedirme del barrio Bolívar 83 que construimos con la fuerza comunitaria de la gente más pobre de Zipaquirá. Miren el cambio de la prensa que lo y la manipula