Para mí, una de las peores cosas de la vida adulta es tener que recoger los pedazos de ti y tener que guardarlos en el bolsillo y salir a cumplir con tus responsabilidades del día, no importa si estás triste o cansado.
Me gustaría sentarme con la niña que fui y decirle que volvemos a empezar, pero no puedo.
Así que me sentaré con la mujer que soy hoy, que para eso somos la misma.