Que la mejor decisión sea privarnos de lo que para nosotros supone esa fiesta, esa casa, ese color azul en el mes de marzo… Injusto, ¿no?
Y mi pregunta es:
¿ Hasta cuándo ?
Rechazo, odio, desprecio, perversidad…
Son sentimientos que, algunas de las personas que forman la que hasta hace un tiempo he sentido como casa, me han transmitido con todo su cariño e insistencia… así como para que se note bien.
Ahora toca salir por la puerta de atrás y a poder ser sin molestar, volver a normalizar que allí quizá quien no estar seamos nosotros para así no sentirnos juzgados, ni excluidos, ni rechazados.