@DesafioCaracol Que falta de ética e igualdad por parte de Caracol, se supone que era una prueba individual, no en equipo, no hay derecho, realmente me queda la duda si en el reglamento esto está permitido.
○ Hay en el discurso de @petrogustavo una constante que ya no sorprende, pero que debería alarmarnos: la manipulación grosera de la historia reciente con fines políticos inmediatos. Su invocación insistente de cifras y tragedias como los “6.402 falsos positivos” o la Escombrera de la Comuna 13 no responde a un deseo genuino de justicia, sino a una táctica deliberada de agitación y victimismo.
Lo que @petrogustavo pretende, con la audacia del tribuno y la memoria selectiva del demagogo, es construir una narrativa maniquea donde él —y sólo él— encarne la voz del pueblo traicionado, el vengador solitario de una patria mutilada por las oligarquías.
Pero esa construcción es falsa. La cifra de los 6.402 fue un estimado inicial, no una sentencia definitiva. La @JEP_Colombia misma ha aclarado su contexto. Y la Escombrera, pese a la retórica encendida, no ha arrojado los hallazgos macabros que tanto se han anunciado.
Es propio de los populistas recurrir al dolor de las víctimas como escudo y como espada. Las convierten en símbolos que no se pueden discutir, en estandartes incuestionables desde los cuales lanzan sus cruzadas contra las instituciones. Pero el respeto a la memoria de los caídos exige rigor, no propaganda. Exige justicia, no discursos.
Lo que @petrogustavo busca no es reconciliación ni verdad. Es poder. Y lo busca al viejo estilo caudillista latinoamericano: incendiando los puentes, deslegitimando a sus adversarios, y sembrando una desconfianza generalizada en la democracia liberal. Si eso no nos alarma como ciudadanos, es tal vez porque ya hemos olvidado —o decidido ignorar— que las democracias no mueren siempre con tanques, sino muchas veces con aplausos.
Agradezco RT