Me da igual cómo lo quieran vender y tampoco me importa que Morante sea un gran torero (innegable), al que la fiesta necesita; volver un Domingo de Resurrección (en Sevilla) tras cortarse la coleta un 12 de octubre (en Madrid) demuestra una absoluta falta de torería y ningún respeto por la Historia de esa tauromaquia antigua que dice reivindicar.
Lo que queda en evidencia es que su decisión no fue más que un arrebato. Arrebato que, encima, opacó la (auténtica) despedida de un torero de Madrid como Fernando Robleño.
Y una última reflexión: cuando Morante se vaya definitivamente (algún día, no muy lejano, lo hará), ¿qué harán los empresarios? Porque, la sensación que transmite este vuelta inmediata es que, sin Morante, las grandes ferias no se sostienen. ¿Pan para hoy, hambre para mañana?
Probablemente 'Peces de ciudad' sea una de las más bellas canciones que se hayan escrito, autoría una vez más el maestro y otro maestro @Panchovarona#JoaquínSabinaRTVE
Orgulloso, Bastonito, Espadachín, Periquito, Rebeco, Tejonero o Experto.
Hasta 7 toros de Puerta Grande se me vienen a la cabeza en este San Isidro.
Al igual están fallando los de luces.
La alegría que siento por Emilio de Justo es inmensa.Creo que todos hemos sobrevalorado un poquito el final de la faena.Y es que "Periquito" le ha ganado la partida a Emilio, toro de bandera de La Quinta, muy encastado, para consagrarse.
Espero que le sirva para ganar confianza
Decían los viejos eso de ¡que Dios te libre de un toro bravo! y qué verdad es. Pero si te sale, hay dos maneras de estar con él, la de Fco. de Manuel con Bastonito y la de Emilio de Justo con Periquito. Aunque, creo que ganó la batalla el animal... Gracias, Emilio.
Sevilla y Andújar nunca estuvieron tan cerca.
Después de ver la emoción de Lucía al recibir el capote firmado tenía que conocerla. El domingo ella y toda su familia me acompañarán a los toros en Córdoba.
Sobre la corrida de Iban, Bastonito, Madrid y la (no) suerte de varas👇🏻
30 años después del legendario combate a muerte entre Bastonito, de Baltasar Iban, y César Rincón (7 de junio de 1994), otro toro del mismo nombre y ganadería saltó al ruedo de Madrid para reivindicar la emoción de la casta brava.
Pero la historia sólo se repitió a medias. Esta vez, el que tuvo la suerte (y desgracia) de encontrarse con Bastonito no fue Rincón, sino Francisco de Manuel, que desaprovechó la oportunidad de su vida dejando escapar a un toro para el recuerdo.
Un animal bravo y encastado, pero también noble. Y con clase. ¡Hay que ver cómo embistió Bastonito por bajo, humillado, haciendo el avión por momentos, especialmente por el pitón izquierdo! Nada que ver con su antepasado, mucho más duro, de fiereza desbordante y que a punto estuvo de comerse a un torerazo como Rincón.
A aquel le dieron la vuelta al ruedo en el arrastre, no sin polémica. Hubo aficionados que defendieron tal premio, y otros que lo cuestionaron. Lo mismo que ocurrió ayer, tras la decisión del presidente de no sacar el pañuelo azul.
¿Fue de vuelta Bastonito? Habría sido necesaria esa tercera vara que nos birlaron para salir de dudas. Es verdad que acudió al caballo con alegría y empujó bajo el peto, pero lo sacaron con facilidad y en la última parte de la faena comenzó a aburrirse, saliendo desentendido de la muleta.
El Bastonito del 94, en cambio, peleó con más fiereza en todos los tercios y siempre fue a más. Sin embargo, no tuvo la nobleza y clase de su descendiente. Unidos ambos estaríamos hablando del toro perfecto (para el aficionado, claro).
El resto de la corrida no estuvo a la altura de las altas expectativas del aficionado más exigente. Al ruedo saltaron dos-tres toros sin el trapío necesario para Madrid. Sí, es verdad que el toro de Iban nunca se ha caracterizado por su gran tamaño o peso, pero, dentro de su finura, el toro ha de estar rematado.
En varas, sin ser una corrida espectacularmente brava, sí que cumplió. Y, luego, salvo el cuarto, se movieron, algo milagroso teniendo en cuenta lo duro y mal que les dieron en el caballo (sólo Juan Francisco Peña y Luis Alberto Parrón hicieron bien las cosas), especialmente a los dos primeros.
Es verdaderamente indignante asistir a semejante espectáculo tarde tras tarde. Toros que no se colocan en suerte, picadores (matarifes, más bien) subidos a esos tanques inamovibles que hacen la carioca y tapan la salida de forma descarada… Por no hablar del cambio de tercio tras las dos entradas reglamentarias, sin tener en cuenta el comportamiento del animal.
En Madrid, como en la inmensa mayoría de plazas españolas, es imposible ver al toro en el caballo. Así de simple y así de triste. ¿Cómo habría resultado esta misma corrida de haberse lidiado en plazas como Vic-Fezensac o Céret? Seguramente tampoco habría tenido la casta, clase y entrega que le faltó, en general, pero seguro que sí habría ofrecido otro espectáculo en el primer tercio.
Siempre nos quedará la duda. Afortunadamente, sí tendremos una certeza: tres décadas después, la comunión entre Madrid y Baltasar Iban sigue vigente gracias a otro ya eterno Bastonito. Gloria a los toros bravos.
Una reflexión muy personal: bajar un punto, o dos, el trapío del toro, y más aún si es en una plaza "escaparate”, sólo está justificado si, una vez hecho esto, embisten mucho más que antes. Lo que Ordóñez en los toreros llamaba ir a “golpe cantao”. Y eso no está ocurriendo…