Pinche pendejo, si tú me hubieras visto con qué ilusión hablaba de ti, te juro que rodillas te hubieran faltado para pedirme perdón por haberme dejado con el amor en las manos.
Con la única persona que le puedo contar todo, siento que ya no le puedo pasar repitiendo como me sigue doliendo porque se están aburriendo de verme llorar.