—— ¿Yo? Nunca haría algo así. ¿Morir y culparte en mi cara sospechosamente exacta y ya escrita de despedida? Jamás ——, sacude la cabeza ——. Tienes que dejarme ir.
─── ¿por qué suena a que buscabas una excusa perfecta para mandarte al otro plano? ───increíble, de ser así, y por supuesto que se lo espera.─── no te mueras, por favor. no hagas que cargue con el peso de tu muerte por ( ... ) décima vez.
una risa seca sale de su garganta, cruzándose de brazos sobre su pecho.
─── ya te gustaría tener el privilegio de rechazarme. no te daré el gusto, yuuki, de hecho, ahora mismo estoy rechazandote yo a ti.
——— ¿Eh? Por qué hablas de tu pierna, Satoru. ¿Es que no me has escuchado? He dicho que te amo. Tienes que decir que me amas para que pueda rechazarte ———, sacude la cabeza y tuerce los labios. Realmente no ha entendido nada.
tensa el cuello, haciendo regresar el dolor punzante y por alguna extraña razón, se le pone la piel de gallina ante el pensamiento de muerte, esperando que yuuki no haya notado aquello ... aunque seguramente no, el TDAH que trae es más potente que su Púrpura al 200%.
﹠
⠀
——— Las piezas que te hacen tropezar también te matan en ocasiones. Ayer me caí con una roca y me clavé un cuchillo en el ojo ———, coloca las manos, una vez más, en los hombros del albino ———. No importa. Yo aún te amo.
resopla con indignación ante la conclusión tan absurda, acompañando el gesto con una expresión incrédula.
─── por supuesto que no. sigo siendo el más fuerte. esto ( ... ) esto es solo una piedra que me ha hecho tropezar.
——— ¿Hah? ———, se mira las manos, abriendo y cerrando los puños. Es como si acabase de darse cuenta de que tiene dedos ———. ¿Soy más fuerte que Gojo Satoru ahora...?
algo suena entre tanto sacudón y es su cuello, provocando una mueca de dolor en su expresión. manotazo que le da, frotando luego allí donde le ha dado el tirón.
─── ¡controlate, ahora soy tan frágil como un bebé, maldita loca!
——— ¿Entonces no está? ¿Se fue? ¿A DÓNDE FUE? ¡NOOOO, SATORU! ———, lo agarra por los hombros y lo sacude ———, ¡quería que me perforases con un púrpura!
Ha conseguido crear un veneno letal pero de muerte dulce. Leyó la receta en uno de los libros escondidos en la biblioteca de la escuela y le ha tomado diez explosiones y un empalamiento letal, pero lo tiene.