Al Fascista le molesta que le digan fascista.
El fascista quiere los muros grises y blancos.
El fascista no permite la libertad de expresión en el espacio público
El fascista se cree dueño de la ciudad y de lo que la gente debe pensar.
Fico con F de Facho.
Lo más curioso del charismo es que se atribuye, casi a título personal, cada puente, parque o obra construida en Barranquilla durante los últimos 20 años. Pero cuando se habla de la inseguridad, de la extorsión, de los homicidios o del miedo con el que hoy viven miles de barranquilleros, de repente actúan como si nunca hubieran gobernado la ciudad.
Hoy los barranquilleros viven con incertidumbre. Comerciantes, transportadores, pequeños empresarios y familias padecen todos los días la extorsión, la violencia y el temor de convertirse en una nueva víctima. Esa también es la ciudad que han construido durante más de 20 años de gobierno.