Sin show que no hay tarimazo.
Ayúdenme a etiquetar a la senadora @ISAZULETA que bloqueó la publicación.
El evento era de la Policía.
El señor de la muerte, ya no es ministro. No tiene porque estar ahí.
Ya que menciona genocidio, lo único cercano es los muertos que causaron los criminales con los que usted compartia tarima y los colombianos que murieron a causa de la destrucción del sistema de salud del gobierno Petro.
@anacrisrestrepo Señores @FLIP_org una consulta. Esto es periodismo?? O es simplemente una expresión ideológica de alguien que se graduó de periodista, pero que desde su perspectiva personal, emite estos juicios???
@fidelcanoco Puede estar en desacuerdo con la Honorable Magistrada Lombana, pero tratarla de "secretaria" es faltarle el respeto. Eso es periodismo y por estas manifestaciones debe la @flip solicitar protección ante los que le pueden responder???
@anacrisrestrepo Pues los videos que muestran, no parecen las de una magistrada juzgando a un líder guerrillero qué tiene a su cargo muchos muertos, secuestrados, desaparecidos, desplazados, etc.
Julián Ernesto Guevara, capitán de la Policía, fue secuestrado por las FARC-EP en la toma de Mitú (1998).
Murió secuestrado en 2006. Retuvieron su cuerpo cuatro años más.
Su madre lo esperó vivo y luego lo esperó muerto.
El CNMH honra su memoria.
@jcuestanovoa@PactoCol@ABDELAESPRIELLA fue claro las dos confrontaciones que va realizar tanto en el campo de batalla como en lo político. No veo ninguna lápida
No marcharon por los niños de La Guajira. No marcharon por el escándalo de la UNGRD. No marcharon por las dificultades de miles de estudiantes con el ICETEX. No marcharon por los escándalos del Gobierno Petro.
Pero hoy marchan por una causa internacional mientras miles de colombianos ven afectada su movilidad.
Trabajadores que necesitan llegar a sus empleos, estudiantes que quieren estudiar, padres que esperan regresar con sus hijos y pacientes que necesitan atención médica.
Protestar es un derecho, pero los derechos de quienes no marchan también importan.
¿Y quién piensa en ellos?
Así como la JEP supone, estima e infiere que yo soy responsable de crímenes de lesa humanidad o que omití cumplir con mi deber constitucional por supuestamente haberme aliado con paramilitares, o cometer violaciones a los DD. HH. sobre la noble, respetable y bella comunidad montemariana, yo también tengo derecho a cuestionar y a inferir a partir de lo que he vivido y de lo que la opinión pública ha conocido.
Así como la JEP estigmatiza, generaliza y, desde nuestra perspectiva, mete a los militares en un mismo costal de culpabilidad, transmitiendo a la opinión nacional la impresión de que todos somos responsables, yo también tengo derecho a preguntar por su actuación y por las consecuencias de sus decisiones.
Así como se han conocido públicamente cuestionamientos sobre el manejo de sus recursos, sus gastos, el trato consentidor dispensado a integrantes de las FARC y la manera como aborda e instrumentaliza el dolor de las víctimas, también tengo derecho a exigir explicaciones, transparencia y rigor.
Y si la JEP puede construir hipótesis, inferencias y conclusiones sobre nuestras actuaciones y nuestras responsabilidades, yo también tengo derecho a pensar, suponer e inferir, a partir de lo que he conocido y padecido durante más de 30 meses, que la JEP actúa de manera ideologizada y con un marcado sesgo político.
Tengo derecho a preguntarme si detrás de algunas de sus actuaciones existe una visión orientada a favorecer la narrativa de las FARC, a fortalecer determinadas posiciones ideológicas y a deconstruir la historia del conflicto colombiano desde una sola perspectiva.
No afirmo que una sospecha sea una sentencia. Pero si la JEP puede formular hipótesis sobre nosotros, militares inocentes, nosotros también podemos formular preguntas sobre ella.
Y mi pregunta es sencilla: ¿quién controla a quienes controlan, investigan y juzgan?
Yo también tengo derecho a expresar mi percepción: considero que la JEP ha perdido credibilidad ante muchos colombianos y que su actuación merece un escrutinio profundo, independiente y transparente.
Porque la justicia no puede construirse desde la generalización, la estigmatización ni las presunciones, ni desde el acoso psicológico que padecemos. Debe individualizar, probar y respetar el debido proceso.
La verdad debe ser para todos, no solamente para una de las partes del conflicto.
No nos acose más psicológicamente, tribunal político de la JEP. ¡Cojan oficio y contágiense de transparencia!